¡extra! ¡extra! ¡LA ESENCIA DE LA CIUDAD ES IMPOSIBLE DE DEFINIR!

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> A medida que se van produciendo más y más intentos de definir la esencia de las ciudades, los “fracasos” se hacen cada vez más rápidos y evidentes. Si algo nos sorprende cuando pensamos en la ingente cantidad de adjetivos y sobrenombres con los que se ha intentado cualificar a la ciudad en las últimas décadas, es que no llegaría un libro para escribir la infinidad de acontecimientos y procesos que constatan y que desacreditan a cada una de ellas… Antes de comenzar la siguiente “teoría” sobre la ciudad contemporánea habría que recopilar y sintetizar todas estas hipótesis parciales, que a nuestro juicio coexisten simultáneamente en la ciudad, e intentar representar una ciudad cuyos conflictos “prácticos” en el espacio urbano no sean definidos únicamente en términos de curiosidad y aislamiento, sino a través de una pluralidad de enfoques que vayan desde la visibilización de los diferentes procesos que se solapan y retroalimentan en la ciudad -y que acaban determinando cada “evento” urbano-, a la puesta en práctica de sistemas capaces de actuar bajo subjetividades específicas o en contextos sencillamente absurdos…

> En realidad, las múltiples y continuas “crisis” del urbanismo no han llegado a cimentar teorías críticas pero propositivas sobre sus limitaciones organizativas, sobre sus servilismos establecidos o sobre las fronteras de su campo de acción, es decir, no se ha llegado a poder describir modos de hacer urbanismo más “ambiguos”, más contradictorios o simplemente más humanos en términos de su relación con la realidad ciudadana.

> En la ciudad cohabitan múltiples estados del capitalismo, de “modernidad” y de “urbanidad” simultáneamente, con sistemas de desarrollo y velocidades a su vez diferentes. Sospechamos que a lo único que se puede aspirar es a que la ciudad aprenda a conservar y a vivir en el mismo espacio-tiempo el dualismo de lo “hipertecnológico” y lo “artesanal”, de lo excepcional y lo mediocre, de lo higiénico y lo impuro… Aunque no debiera hacer falta, parece necesario recordar de vez en cuando esa idea de Charles Bukowski de que “siempre habrá dinero y putas y borrachos, hasta que caiga la última bomba” (1). Es decir, este “descontrol” no es una realidad existencial banal y antiurbana, o algo “espontáneo” que actúa en contra nuestros sagrados objetivos urbanísticos, sino que, debido precisamente a su “humanidad”, nuestros mecanismos de creación de ciudad deberían contemplarlo como una herramienta más con la que asegurar la persistencia de lo urbano.

[ iago carro / ergosfera ]

[1] BUKOWSKI, Charles; “A la puta que se llevó mis poemas”, en “El mundo visto desde la ventana de un tercer piso”, Editorial Hombre que Lee, México, 2001

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