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archivos de la categoría [ _ TEXTOS ]

< PONT DE LA GALIOTE >

< DEBAJO DEL PUENTE / 02 >

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Fotografía > Yann Arthus Bertrand

SITUACIÓN //
El puente de la Galiote es una de las entradas principales a Saint-Aygulf (Francia), una población costera situada entre Saint-Tropez y Cannes, dos de los nodos globales del turismo del lujo en la Costa Azul - Riviera francesa.

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Fotografía > serge lagrave / 2009

PROGRAMA //
El puente cruza y es parte de la playa de la Galiote, el principal espacio de ocio de Saint-Aygulf, por lo que se trata de un caso de “debajo del puente” como escenario de un uso plenamente aceptado y común; y donde el hormigón armado, lo infraestructural, convive con la idea de perfección del turismo de sol y playa mediterráneo y a la francesa.

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Fotografía > Micael / 2008

INFRAESTRUCTURA // ESCALA // HISTORIA //
La aparición de esta singularidad, un viaducto sobre una playa, es una consecuencia directa de la escala del paisaje en términos infraestructurales, ya que forma parte una línea de costa completamente diseñada y transformada por la ingeniería humana.

La playa de Saint-Aygulf, que llevaba en recesión desde que existen datos, fue devastada en 1959 por el oleaje producido tras la rotura de una presa cercana. En los años 80, tras tomarse la decisión de reconstruir una playa que ya era practicamente inexistente, el Laboratoire Central Hydraulique de France elabora un amplio estudio hidrodinámico del golfo de Fréjus - Saint-Raphael, realizando para ello un avanzado modelo a escala sobre el que se podía analizar el funcionamiento de todos los flujos y comportamientos materiales de la zona.

Dicho estudio se tradujo en una obra ingenieril sin precedentes que supuso el bombeo de 200.000 m3 de arena desde Port-Fréjus (a través de un conducto de 3 Km de longitud), y que se culmina en 1989 con la construcción de tres rompeolas y una espiga en forma de T para modificar las dinámicas mareales existentes. A partir de este momento, tanto la playa de Saint-Aygulf como la de la Galiote comienzan a crecer “naturalmente” hasta conformar su estado actual.

La radicalidad que representa esta operación es aún mayor si tenemos en cuenta que la carretera que acaba convirtiéndose en el puente de la Galiote es además el borde de los Estanques de Villepey, un territorio lagunar de 260 ha, adquirido por el Conservatoire du Littoral entre 1982 y 1997, que hoy es parte de la Red Natura 2000.

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Fotografía > Costa Azzurra Pocket

CONEXIÓN // POSICIONAMIENTO //
El viaducto es la materialización de la idea del cruce ininterrumpido de flujos. Desde esta perspectiva, el (debajo del) puente de la Galiote es una herramienta territorial que permite la conexión directa con la línea de costa. Varios tipos de agentes hacen uso de esta conectividad: desde la fauna de las lagunas con las que limita, hasta l@s residentes de un camping cercano, o las grandes riadas que cada cierto tiempo exponen la fragilidad del territorio diseñado por los humanos. Esta última cuestión nos remite al tema de la pertinencia del lugar como referencia.

En un momento en el que la transformación de los paisajes vinculados al agua ya se enfrenta a evidencias capaces de competir con el beneficio económico a corto plazo, el urbanismo no puede sino celebrar que otr@s hayan puesto en circulación los argumentos que como profesión no fuimos capaces de imaginar. Imposible mientras nuestra única preocupación era la construcción de vivienda masiva; primero para vivir, luego para veranear y más tarde para especular.

Sin embargo, si bien la ecología maneja unas herramientas afinadas para denunciar la agresividad de este tipo de intervenciones sobre el territorio, el urbanismo tiene además la obligación de analizar estas distorsiones artificiales en busca de la posible emergencia de cualidades urbanas reproducibles.

Al igual que la mirada de Yann Arthus Bertrand saca valor de este paisaje a través de una fotografía, l@s arquitect@s/urbanistas también podríamos estar atent@s a las consecuencias colaterales de muchas de las intervenciones-tropelía con las que transformamos el mundo; sobre todo en aquellas, como ésta, en las que su carácter público las convierte en territorios ampliamente utilizados. Presente puro: protección de la biodiversidad, tráfico rodado y turismo masivo componiendo una máquina tan sublime como diabólica.

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Fotografía > CPAPHIL

DIFERENCIAS //
El espacio urbano producido por el Puente de la Galiote representa una diferencia por desplazamiento, es decir, por confrontación directa entre realidades normalmente desvinculadas. En este caso, una infraestructura viaria y una playa, un lugar, en principio, definible a través de tres condiciones: estar abierto al mar, ser un espacio liso de uso espontáneo y autoregulado, y disponer de una materialidad, la arena, capaz de dialogar con el cuerpo de múltiples formas.

Aunque estas condiciones ideales son continuamente modificadas por los contextos locales (como en Italia, donde la mayoría de las playas son privadas y reguladas, o como en el Seagaia Ocean Dome, donde todas estas condiciones son reproducidas artificialmente en el interior de un contenedor-arquitectura), la aparición de esta infraestructura produce aquí, al menos, dos singularidades de interés:

1) Por una parte, la aparición de un espacio cubierto, pero igualmente público, en el medio de una playa, aumenta sus posibilidades de uso como espacio urbano.

Al introducir un objeto-estría en un espacio que tiende a lo liso se modifican las condiciones ambientales del conjunto, tanto dentro como en las inmediaciones del elemento “distorsionador”. Y esto permite la imaginación de formas de uso no planteables de una forma tan directa en las condiciones habituales de una playa, como la introducción de nuevos programas (complementarios o no), o el uso del propio programa playa por parte de personas que no lo hacían en su “formato básico”.

2) Por otra parte, la función-condición del viaducto como línea límite permeable genera una especie de playa interior que amplía el catálogo de espacios urbanos posibles. Esto permite, por ejemplo, la imaginación de arenales de esta escala en otro tipo de entornos metropolitanos, en un momento en el que parecen haber sido completamente proscritos de la ciudad por problemas de salubridad (fácilmente resolubles con diseños que partan de la eficacia de los sistemas de gestión y mantenimiento).

Ambas singularidades se basan en la modificación de alguna de las condiciones básicas de la idea -espacio urbano playa- mientras conservan las demás. Una estrategia, basada en este caso en el desplazamiento, muy útil para distorsionar las convenciones sobre las que pivota la construcción de espacios urbanos; y que hoy en día las infraestructuras, la ingeniería, ponen en marcha en mayor medida que la arquitectura y el urbanismo.

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Fotografía > Ville de Fréjus

REFERENCIAS // NOTAS //

> Historia de las playas (L’Aygulfois)

# Los conceptos de espacio liso y estriado, tomados de Deleuze, están utilizados de una forma banal y directa. Como simple herramienta para pensar.

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Fotografía > Estérel Côte d’Azur
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< I-5 COLONNADE MOUNTAIN BIKE SKILLS PARK >

< DEBAJO DEL PUENTE / 01 >

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Fotografía > Dan Barham

SITUACIÓN // PROGRAMA //
El I-5 Colonnade Mountain Bike Skills Park es un espacio de unos 8.000 m2 situado bajo la autopista Interestatal 5 a su paso por Seattle (Washington, EE.UU.). Su programa es muy específico: un parque de mountain bike completamente público y accesible.

CONTEXTO // PROPIEDAD //
El parque de mountain bike forma parte del proyecto I-5 Colonnade, un parque de 30.000 m2 inaugurado a finales de 2005, promovido por el Ayuntamiento de Seattle con una inversión de 1,8 millones de dólares, y construido en un suelo propiedad del Washington State Department of Transportation, ya que está situado en su mayor parte bajo el viaducto de la autopista.

ESCALA //
El I-5 Colonnade es una intervención de escala metropolitana: 1) porque une peatonalmente Eastlake y Capital Hill, dos barrios separados por una infraestructura viaria que funcionaba como un límite infranqueable desde los años 60; y 2) porque el parque de mountain bike introduce en un lugar central de la ciudad un programa singular que hasta el momento sólo era desarrollable en la periferia, generando una nueva serie de flujos que intervienen de forma pragmática en el eterno debate sobre el sprawl norteamericano.

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Plano > Evergreen Mountain Bike Alliance / 2009

HISTORIA // AGENTES //
El parque de mountain bike, que hasta ahora se ha desarrollado en dos fases (2007 y 2009), es una intervención independiente (al margen del presupuesto del parque), promovida y construida por la organización Evergreen y su red de voluntari@s.

La historia de este proyecto comienza con el “Eastlake Neighborhood Plan” de 1998, un completísimo documento de planificación urbanística (elaborado por un amplio grupo de vecin@s, organizaciones, propietarios del suelo y empresas del barrio de Eastlake) en el que se propone la construcción de un parque en el espacio “baldío” bajo el viaducto.

Poco después, Simon Lawton, un antiguo corredor profesional de downhill biking y propietario de una tienda de bicicletas donde además se imparten clases, propone la idea de transformar el lugar en un parque de mountain bike, ya que él mismo solía practicar allí debido a su topografía compleja y a su condición de espacio libre y cubierto.

Tras exponer la viabilidad del proyecto y conseguir la implicación del Seattle Department of Parks and Recreation, el Eastlake Neighborhood Council y Urban Sparks, una organización sin ánimo de lucro especializada en el lanzamiento de proyectos comunitarios, se pone en contacto con Evergreen para desarrollar la construcción del parque.

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Fotografía > Droptopchevy

PROMOCIÓN //
Evergreen Mountain Bike Alliance (antes denominada Backcountry Bicycle Trails Club) es una organización creada en 1989 que se dedica a promover el mountain bike en el Estado de Washington. Su trabajo se centra principalmente en dos campos: la recaudación de fondos con los que financiar actividades relacionadas con el mountain bike (premios, cursos, campañas, etc.), y la gestión de una red de voluntari@s que invierten su tiempo en la construcción de parques para la práctica de este deporte.

Desde nuestra perspectiva, el hecho de que sea una organización ciudadana la que promueva y gestione una intervención en el espacio público es sin duda una rareza. Sin embargo, no es una excepción en los EE.UU.; un país donde el Estado no tiene las mismas competencias que en Europa, y donde sería difícil que un lugar como el I-5 Colonnade Mountain Bike Skills Park fuera totalmente financiado por una administración pública.

De ahí la importante tradición norteamericana de crear organizaciones ciudadanas, de todo tipo e ideología, con una gran capacidad para recaudar fondos y ocupar un papel muy relevante en la transformación de las ciudades. Una máquina urbanística poco evolucionada, al menos en España, con la que se producen codificaciones formales y procesos urbanos cualitativamente diferentes.

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Plano > David Cole / 2008

FINANCIACIÓN //
Evergreen financia los proyectos como el I-5 Colonnade a través de donaciones individuales y patrocinios de empresas. Las donaciones pueden ser aportaciones libres, y a partir de los 50 dólares son reconocidas con una placa permanente en el parque, o realizarse a cambio de “rocas de granito con tu nombre”, también dispuestas en el parque. Esto es importante porque, si bien las empresas no aportan al proceso nada desconocido a este lado del Atlántico (dinero, productos para sortear, carpas expositivas, etc.), las donaciones individuales explicitan, a su modo, una cuestión bastante significativa: la relación entre la implicación de l@s ciudadan@s y su reconocimiento público en el espacio.

El éxito de la primera fase del parque, en la que se recaudaron los fondos de forma independiente y se realizó el proyecto según lo previsto, hizo que para la segunda se recibiera una subvención del Seattle Department of Neighborhoods, que, igualando los 75.000 dólares conseguidos hasta la fecha (incluyendo el dinero, el valor de los materiales donados y las horas de trabajo invertidas), elevó el presupuesto total del proyecto a unos 150.000 dólares.

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Fotografía > Triple8Sol

CONSTRUCCIÓN // MANTENIMIENTO //
Evergreen lleva a cabo la construcción de los parques gestionando el trabajo de una red de aproximadamente 500 voluntari@s que, a través de colaboraciones más o menos continuas y work parties, dedican en total unas 7.000 horas al año a materializar los proyectos. En el caso que nos ocupa, el I-5 Colonnade, se calcula que un@s 200 voluntari@s han dedicado más de 14.000 horas a su construcción.

La participación directa de l@s ciudadan@s en la construcción de lo público no es una cuestión únicamente relevante en términos de “implicación” (de responsabilidad ante la necesidad o el deseo). La identificación con el lugar de l@s voluntari@s (la mayoría, futur@s practicantes del espacio y vecin@s de los barrios colindantes) es radicalmente diferente a partir de ahora; y sobre todo, se sitúa en el mismo plano de derecho a la ciudad que el de las personas en-realidad-aludidas por la falsa (imposible) neutralidad que plantean los sistemas más “municipales” de construcción de lo público.

Con lo que respecta al mantenimiento del parque, como aún no se ha llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento de Seattle, por ahora sigue siendo una actividad realizada por Evergreen y sus voluntari@s.

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Fotografía > Mountain Bike Bill

RESPONSABILIDAD // ACCESIBILIDAD //
Un tema muy relevante cuando hablamos de intervenciones ciudadanas sobre lo público es el de la responsabilidad: en las sociedades occidentales, el riesgo, o más bien, el miedo a no saber a quién tengo que empapelar si me pasa algo, es muchas veces un argumento insalvable para las iniciativas no convencionales.

En este sentido, Evergreen contrató una póliza de seguro, a través de la International Mountain Bicycling Association y Silent Sports Association, para cubrir los posibles accidentes de l@s voluntari@s durante la construcción del parque.

Una vez acabadas las obras, las leyes del Estado de Washington dictaminan que l@s dueñ@s o gestor@s de suelo que, sin ánimo de lucro, permitan un uso público y recreativo del mismo, no son responsables de los posibles perjuicios ocasionados por el libre uso de su espacio. Por lo tanto, queda clara la responsabilidad individual de cada usuari@ sobre sus actividades en el parque: Ride at your own risk. Una fórmula legal muy clara y elemental sin la que sería imposible el desarrollo de este tipo de proyectos; y menos en EE.UU., seguramente el país donde la deriva litigadora del ciudadano medio está más desarrollada.

Esta condición permite, junto con un diseño que sigue todas las recomendaciones de seguridad fijadas por las asociaciones internacionales de mountain bike, y una cuidada señaléctica, que el lugar pueda ser totalmente público, accesible y sin vigilancia.

Una accesibilidad fomentada por un diseño que busca la multiplicidad de circuitos y posibilidades, simplemente mezclando zonas de diferentes dificultades y posibilitando todo tipo de recorridos. De esta forma, se consigue crear un lugar de mezcla (urbanísticamente “productivo”) utilizado por diferentes generaciones y destrezas técnicas: desde los primeros pasos sobre la bicicleta de montaña o el ocio ocasional (de práctica o contemplación), hasta el entrenamiento profesional o los grandes eventos de competición.

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Documento GIS > Mike Westra / University of Washington / 2007

DOCUMENTACIÓN //
Es muy destacable la relación entre el sistema de promoción y gestión del proyecto, la apertura de su código a través la publicación de los detalles del proceso, y la calidad de muchos de los documentos producidos para pensar y construir el parque.

Si bien esta apertura parece una necesidad desde el punto de vista de la eficacia del trabajo en red, la calidad de los documentos técnicos realizados es una posibilidad abierta precisamente por este trabajo colectivo; pues permite la involucración de ciudadan@s-técnicos que pueden aportar sus conocimientos específicos al proceso: ya sea mediante el diseño gráfico de un esquema explicativo, el manejo de maquinaria profesional, o la realización de un completo trabajo en GIS en el que se estudia desde el diseño exacto de la topografía y el resto de elementos del parque, hasta la justificación de su situación a partir del análisis del lugar de residencia de l@s miembr@s de la asociación.

Este deseo de compartir las técnicas, los procesos y los resultados del proyecto, expresado a través de la publicación de toda una serie de documentos (fotografías del antes y el después, detalles técnicos, entrevistas a los agentes implicados, actas de las reuniones de trabajo, etc.), inserta al I-5 Colonnade Mountain Bike Skills Park en la escala de la cultura general, por el simple hecho de permitir su entendimiento y reproducción a gusto del consumidor.

La multiplicidad de la documentación producida al margen de la organización y del resto de agentes implicados en el proyecto (artículos de prensa, documentales, referencias personales en webs, blogs y foros, galerías de imágenes, etc.) conforma un universo simbólico que da buena cuenta del éxito del parque entre la ciudadanía; y además, aporta nuevos argumentos para el debate-confrontación entre los métodos más conservadores y las estrategias alternativas para la construcción del dominio público.

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Fotografía > Free Association Design

MATERIALIDAD //
La intervención se limita básicamente al suelo bajo el viaducto. A través de varias formas de terraplenado, elementos prefabricados de hormigón, piedra reciclada y todo tipo de secciones de madera, se reconstruye una topografía compleja que conforma una enorme variedad de obstáculos y recorridos entre la estructura de pilares del viaducto.

La profunda materialidad que se percibe en las imágenes del parque parece una consecuencia directa de su autoproducción por expert@s (l@s propi@s practicantes del espacio) y de su hibridación total con el paisaje urbano donde se sitúa.

Un espacio solemne, por la grandiosidad de su estructura, que le encuentra un sentido radical a la inocente metáfora del bosque de pilares® que tanto utilizamos l@s arquitect@s. Una pirueta mental si lo pensamos como el desembarco en la ciudad de un deporte practicado en la montaña. El justo entendimiento de la naturaleza de lo infraestructural y de las posibilidades que conllevan sus condiciones a-r-q-u-i-t-e-c-t-ó-n-i-c-a-s.

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Fotografía > Mountain Bike Bill

VACÍO //
Si algo parece innecesario, pero muy yanqui y “contemporáneo”, es el discurso de la recuperación de un espacio habitado por vagabundos, prostitutas y yonquis (wasteland…) a través de la construcción de espacio público y el trabajo duro de la comunidad. Esta cuestión, quizás lo menos interesante del proyecto, lo lleva al terreno pantanoso de la disputa por la ciudad entre colectivos y formas de vida asimétricas, un debate muy necesario, pero que no se puede agotar con la expulsión de lo no deseado por la mayoría como única solución posible.

Si bien es cierto que la oportunidad del vacío se puede entender como la posibilidad para lo otro, primero es necesario averiguar en qué planos de la realidad estamos hablando de vacío. La falta de interés para lo privado-visible y lo público-consensuado no convierten a un lugar en un vacío, sino en un vacío -de usos avalados por la comunidad-. Siendo conscientes de las dificultades que conllevaría, un proceso de participación-inclusión de l@s habitantes del lugar hubiera añadido aún más complejidad a un proyecto realmente alucinante.

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Fotografía > David Cole

REFERENCIAS //
> Información y enlaces a noticias, fotografías y videos (Evergreen)
> Historia y datos (Evergreen)
> Información (Ayuntamiento de Seattle)
> Planos, esquemas y datos (Mike Westra)

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Fotografía > Ken Lambert / The Seattle Times / 2008
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Homenaje es producción: Obligado investigar.

Homenaje a Juan Luis Dalda.
Texto que intenta ser productivo a través de un pequeño acercamiento a la cuestión de la investigación en la ETSAC (probablemente extrapolable a la mayoría de las Escuelas de Arquitectura en España) desde una perspectiva crítica y medianamente propositiva.

Homenaje es producción: Obligado investigar .pdf

* Versión extendida de un texto enviado para formar parte de la publicación: “Juan Luis Dalda Escudero. Urbanista” (DRU6), que editará próximamente el Departamento de Proyectos Arquitectónicos y Urbanismo de la Universidad de A Coruña.

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ACERCA DE MEDIANERAS Y EDIFICIOS FUERA DE ORDENACIÓN

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Un día más, un edificio más en “Lla Coruña” pega el estirón [Fig. 1 http://www.lavozdegalicia.es/coruna/2011/01/28 /0003_201101H28C5991.htm]

Tres consideraciones rápidas:
1. Parece que este es un edificio que si no está fuera de ordenación, está “fuera de orden”.
2. El uso previsto no será sólo residencial sino que una parte, según el catastro, figura destinada a uso hotelero, habrá que ver si se cumple. El tema de edificios destinados a usos diferentes de los que estaban obligados está muy de moda estos días (ver las noticias sobre los derribos que nos acechan en las dos ciudades más grandes de Galicia. Por cierto, dos de ellos con sentencias firmes de derribo, pero sin cumplir).
3. No seremos nosotros los adalides del conservadurismo arquitectónico, pero hacer esta intervención sobre un edificio seguramente catalogado tendría que dar que pensar. Sobre todo porque esta ciudad no se caracteriza precisamente por tener una arquitectura ejemplar y hay otros muchísimos edificios a los que una intervención les vendría muy bien.

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Y mientras, sumamos una medianera más al catálogo tan extenso que tenemos en Coruña.[Fig. 2 http://www.flickr.com/photos/borjagomez/page30/]

Podríamos contextualizar el problema recordando con ánimo didáctico que es para luchar contra estos casos por lo que se planteó precisamente en el Pxom uno de los pocos puntos positivos que éste tiene, el de marcar contundentemente el límite de alturas en función del ancho de la calle.
Eso sí, la ciudadanía se escandalizó con la dicha medida y se rebeló con el apoyo de partidos políticos que se suben a cualquier carro que les proporcione unos cuantos votos. [Fig. 3 Panfleto enviado via mail por el PP] Pero yo me haría la siguiente reflexión: si hoy en día algún político osa plantear la idea de dejar edificios fuera de ordenación, con todo lo que ello conlleva legalmente, y aún a riesgo de perder votantes, ¿a nadie se le ocurre pensar que será porque empieza a ser absolutamente necesario en esta ciudad?
Sucederá que dentro de unos años será un deber del Ayuntamiento de turno apoyar el derribo del edificio de Pedro Mariño, porque será entonces un atentado a una arquitectura y a una sección de calle que respetaba la escala humana y se situaba respetuosa con las edificaciones colindantes.


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Y para demostrar que no vamos tan descabellados, simplemente nos gustaría recordar los casos recientes de procesos judiciales en contra de edificios “sospechosos”, en Coruña y Vigo. Sólo faltaría que mientras intentamos arreglar el urbanismo de la ciudad de cara a la opinión pública, de puertas adentro sigamos permitiendo actuaciones como la arriba mencionada.

Estos son los procesos abiertos:

• Edificio Fenosa. Coruña. Orden de derribo
[Fig. 4 http://www.lavozdegalicia.es/coruna/2010/02/11 /0003_8289140.htm]
[http://www.elpais.com/articulo/Galicia/Superior/ratifica/derribo/edificio/Fenosa/Coruna/elpepiautgal/20101221elpgal_4/Tes]
• Torre Urbis. Coruña. En Juicio
[http://urbanismopatasarriba.blogspot.com/2010/08/coruna-reyal-urbis-senala-al-gobierno.html]
[Fig. 6 http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2010/07/31/ 0003_8641480.htm]
• Aparthoteles en Samil. Vigo. Orden de derribo
[Fig. 5 http://www.farodevigo.es/gran-vigo/2011/01/25/gobierno-vigo-mantiene-demolicion-aparthoteles-samil-afectados-confian-juez-pare/512299.html]
[http://www.lavozdegalicia.es/vigo/2011/01/25/00031295957602953671304.htm]


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Para los que sigan aún preocupados por su edificio fuera de ordenación, decir que en estos tres casos, los primeros que recordamos ahora mismo, los procesos judiciales se abren por un cambio ilegal del uso del suelo. Ahora, más allá de pensar en el coste económico y los perjuicios que esto ocasiona a los propietarios de los edificios (indignados, ¡cómo no!), deberíamos reflexionar en las consecuencias que conlleva el legalizar una situación de fraude y que beneficia a muy pocos. En los tres se ha dado un cambio ilegal en el uso del suelo que para ellos fijaba el planeamiento (si no, dudo mucho que se estuviese hablando de derribo). En el caso del edificio de Fenosa el suelo era de uso dotacional público, de hecho el edificio anterior era la sede y oficinas de esta compañía, la torre Urbis ocupa con su aparcamiento el subsuelo de terrenos públicos (también la vía pública, imagínese si le construyen el párking bajo la finca de su propiedad), mientras que en el caso de Vigo el suelo sólo permitía un uso terciario-hotelero y también se optó por levantar edificios de viviendas.

En vez de debatir seriamente los problemas que estos ejemplos acarrean al urbanismo de las ciudades, el diálogo lleva otros cauces: en unos casos se discute de qué manera evitar el derribo esquivando la culpa [Fig. 7 http://www.lavozdegalicia.es/vigo/ 2010/11/24/ 0003_8867978.htm], un derribo que ya fue presupuestado en 2 millones de euros; en otros, cuando las responsabilidades se diluyen en el tiempo (sean del promotor o de los políticos que permitieron semejantes aberraciones urbanas), se abren concursos para embellecer medianeras. Es el caso, por ejemplo, del concurso para las medianeras de la trasera de la Capela da Peregrina, en Pontevedra. [http://www.farodevigo.es/portada-pontevedra/2010/11/06/fachada-listones-madera-cubrira-traseras-santuario-peregrina/488279.html]
[Fig. 8 http://www.vidavedra.es/masvedra/presentados-36-proyectos-para-solucionar-el-qfeismoq-que-producen-los-edificios-traseros-en-la-silueta-de-la-iglesia-de-la-peregrina]


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De cualquier modo, sean derribos, concursos o intervenciones de la administración de turno, siempre se resuelven con dinero público los problemas urbanos causados por unos pocos actores que además, se han lucrado y mucho en los últimos años a costa de brillantes ejercicios de especulación urbanística.

Todavía no hemos visto el caso (a lo mejor por desconocimiento) de ciudades gallegas que trabajen en evitar que se creen estos despropósitos o, si ya los sufren (o sufrimos), en lugar de aportar más dinero irresponsablemente, se dediquen a crear procesos alternativos críticos que investiguen otro tipo de soluciones.

En el caso de las medianeras, por ejemplo, ¿no se podría adaptar la legislación para que en zonas sometidas a un plan de protección se permita abrir huecos en ellas, aunque sea compartiendo la servidumbre de huecos y vistas?, ¿abrir programas de gestión libre de esos gigantescos lienzos, provocando su utilización como pantallas de cine o exposiciones de gran formato? ¿Por qué no estudiar la colocación de paneles solares para aprovechamiento público de esa energía?, ¿o ahondar en la últimamente manida idea de reverdecer la ciudad verticalmente? Estas son sólo unas ideas que se nos ocurren en una primera aproximación al problema pero seguro que vosotros también sois capaces de proponer muchas más.

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DOCUMENTOS SOBRE MATOGRANDE Y AS ATOCHAS - MONTE ALTO [A CIDADE DOS BARRIOS]

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Aprovechando el inicio de la segunda fase de A Cidade dos Barrios, estas son las versiones revisadas de los documentos entregados (para formar parte de la publicación de conclusiones que se editará próximamente) sobre el 1º y el 3º experimento de la iniciativa, desarrollados en Matogrande y en As Atochas - Monte Alto en octubre y noviembre de 2009.

Matogrande: Urbanismo con básicos de jardín >>> gal / esp

As Atochas - Monte Alto: Lo genérico y más allá >>> gal / esp

* Ayer comenzó el proyecto Un barrio oculto no centro, desarrollado por Pescadería 20, con una fenomenal instalación y sesión de cine en la plaza Vista, incluido un documental producido por Borja Vilas sobre el barrio de la Pescadería. Hoy viernes, otra sesión, esta vez en la praciña de Pastoriza a partir de las 21:30 h.

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¿CÓMO SE CONSTRUYE EL ESPACIO PÚBLICO?

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SOBRE LAS “PRIMEIRAS XORNADAS DE ARQUITECTURA E HERMENÉUTICA”

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SALÓN DE ACTOS DE LA SEDE DEL COAG EN LUGO / OCTUBRE - NOVIEMBRE 2009

miércoles 28 / octubre / 19:00 > Teresa Oñate y Zubía + Uriel Fogué
jueves 05 / noviembre / 19:00 > José Pérez de Lama
jueves 12 / noviembre / 19:00 > Ignacio Pérez-Jofre + Fernando Espuelas
jueves 19 / noviembre / 19:00 > Elena Freire Paz
jueves 26 / noviembre / 19:00 > Izaskun Chinchilla + Ignacio Castro Rey



Lo que no mata engorda. El conflicto nos interesa.

[.pdf]

La filosofía produce preguntas. La arquitectura produce respuestas. Y así nos solemos quedar satisfechos unos y otros, acomodados en unas posiciones que, al menos hasta ahora, nos permitían seguir hacia delante: mientras la filosofía lleva años introduciendo en sus discursos las problemáticas espaciales y urbanas sin inmiscuirse directamente en la producción de alternativas, las ambiciones filosóficas y sociopolíticas de los arquitectos no suelen hacerse realidad más allá de las memorias “justificativas” de nuestros proyectos.

Por esto sentar en la misma mesa (real o metafórica) a estas supuestas disciplinas inconexas no puede seguir siendo ese momento de comunión y fascinación pasiva en la que una y otra nos intentamos adoctrinar o nos contamos agradecidamente las herramientas de trabajo y análisis de la realidad que hemos aprendido los unos de los otros. Y tampoco puede limitarse a exigir pragmatismo y rentabilidad a la primera y retiro teórico absoluto a la segunda. La cuestión es posibilitar la puesta en crisis de nuestros respectivos métodos de funcionamiento disciplinares (e institucionales) y permitir las contaminaciones indecentes, los intrusismos profesionales y la consiguiente aparición de conflictos.

¿El conflicto es la base de todo cambio? Da igual. El conflicto es hoy por hoy una especie en extinción debido a su supuesta condición de enemigo de la democracia, y la filosofía y la arquitectura (como el resto de las profesiones) siguen encontrando en el consenso (a cualquier escala: mediática/masiva, en los círculos “culturales”, en el ámbito económico, etc.) la forma más sencilla de mantener sus posiciones dentro de la clásica estructura socioeconómica de las democracias occidentales. Todo no da igual. Una ciudad sin conflictos es una ciudad muerta.

Si este encuentro se convierte entonces en una oportunidad para el conflicto o, lo que es lo mismo, en una ocasión en la que hasta la última de nuestras certezas internas pueda ser puesta en duda, avanzaremos hacia unas profesiones más conscientes de la ampliación que han sufrido nuestros contextos de trabajo (¿la realidad?), y más capaces, tanto de dignificar y legitimar dichas disciplinas en nuestro tiempo, como de proponer alternativas viables para construir una ciudad crítica y repleta de espacios de libertad para todos.

Cedric Price ya intuía hace décadas que para conocer lo que aportaba la arquitectura a la realidad era necesario averiguar las incertidumbres que había introducido en otras disciplinas y modos de vida. Pero los que nos miran desde fuera ya se han dado cuenta de que casi nada de lo que producimos los arquitectos les crea dudas. Mientras la complejidad de nuestros discursos “culturales” no permite su traslación a arquitecturas decididamente construibles por ahora (con lo que sus efectos permanecen en el indiscutible papel), la simplicidad de nuestras acciones en términos económicos sólo permite algún tipo de acontecimiento a través de la inevitabilidad del error o el descontrol.

Por su parte, los que empiezan a repensar la profesión de arquitecto/urbanista únicamente porque se ha acabado la fiesta del ladrillo y ya no hay café para todos (B+8 por doquier, Museos de Arte Contemporáneo a la vuelta de cada esquina, macro-promociones de macización irracional del territorio, etc.) pronto encontrarán una nueva manera de formalizar la profesión en los mismos términos sociopolíticos en los que se encontraba y, aunque la presunción de inocencia deba prevalecer, no sería extraño que simplemente derivasen hacia otros formatos de llegada a la misma posición económica y a los mismos resultados para la ciudad y sus habitantes.

En este contexto, para desestabilizar a la arquitectura ya no llega con darle forma de manera directa al mito de la caverna de Platón, a las hipótesis sobre la cabaña en la Selva Negra de Heidegger, o al rizoma de Deleuze y Guattari. La forma nunca ha sido lo único para lo arquitectónico. La forma (sola) siempre será capturable por cualquier tipo de poder. Y por eso aunque varias hipótesis filosóficas hayan logrado dar el salto a la (forma de la) arquitectura, en la mayoría de las ocasiones no producen cambios profundos, ni en las maneras de uso y gestión de los espacios/territorios producidos, ni en los sistemas de trabajo con los que los construimos una enorme cantidad de profesionales relacionados, entre ellos, los arquitectos. La hermenéutica que necesitamos ¿es la nuestra como profesión?

Uriel Fogué, Izaskun Chinchilla y José Pérez de Lama (invitados a estas jornadas) son arquitectos que han sabido destilar desde disciplinas como la filosofía nuevas claves para leer los contextos donde trabajan de una forma ampliada, produciéndose inevitablemente ciertas distorsiones en sus arquitecturas y discursos que reflejan las reacciones ante esas nuevas y múltiples descripciones de la realidad que habitan.

Uriel Fogué lleva años estudiando la expansión de la gama de contextos arquitectónicos en los que trabajar como técnicos. Si conectamos su análisis genealógico de las máscaras de gas con los trabajos de Rem Koolhaas sobre cómo las instalaciones de climatización han ido conformando la práctica arquitectónica en las últimas décadas, entendemos perfectamente como el aire se ha convertido en una producción arquitectónica de primer orden; si vinculamos sus análisis sobre los efectos fisiológicos que producen las drogas con los trabajos de Décosterd y Rahm en los que distorsionan las condiciones ambientales percibibles por los sentidos, entendemos cómo el cuerpo humano también es un campo de experimentación desde algo parecido a lo arquitectónico; y si relacionamos sus investigaciones sobre la identificación radical territorio-vida en el caso del Homo Taedio con cualquiera de los múltiples acercamientos al problema de la libertad a través del análisis de los sistemas de control espacial y las resistencias, también entenderemos que pensar que la arquitectura es un medio completamente neutral, despolitizado e impotente a través del cual nada puede cambiar, es entenderla como ente autónomo, y esto es una cuestión evidentemente irreal.

Izaskun Chinchilla ha elaborado infinidad de experimentos proyectuales basados en múltiples conocimientos extradisciplinares (filosóficos, sociológicos, científicos, etc.) que, entre otras cosas, la han llevado a reformular varias de las controversias actuales, desde los problemas energéticos a las nuevas vías de expansión de la democracia, en términos siempre ligados a la innovación radical y a la visibilización de los no-humanos. Ese compromiso con la experimentación de una forma tan incisiva es una actitud que disminuye enormemente la distancia entre el proyecto arquitectónico y los discursos externos en los que se basa, ofreciendo la posibilidad de visualizar, algunas veces y por ahora casi siempre en el papel, lo que pueden llegar a significar determinados pensamientos filosóficos o sociológicos construidos.

Por su parte, José Pérez de Lama ha ido un paso (entendemos que gigante) más allá y, además de haber ampliado sus campos de acción y las herramientas con las que trabaja como arquitecto a través de innumerables incursiones en lo digital, en el pensamiento filosófico radical, y en los procesos políticos emergentes, ha puesto en duda los fundamentos mismos de la máquina arquitectónica, atacando la pertinencia de los discursos hegemónicos y visibilizando que lo otro es posible; que unas profesiones arquitectónicas basadas en el abandono de su posición asignada de antemano en el circuito económico de la construcción pueden ser viables y producen arquitecturas que sí generan dudas y conflictos.

En medio de la época del diagrama arquitectónico, varios arquitectos como Osfa (Pérez de Lama), Santiago Cirugeda, Teddy Cruz y un largo etcétera, han comenzado a pensar que el diagrama que en realidad hacía falta era el de nosotros mismos. Y en este sentido, muchos de los nuevos y los sin papeles sospechamos que es el momento de construir otros diagramas para unas formas de ejercer la profesión que no implicasen, por ejemplo, ni el desprecio hacia todos los ciudadanos que no son clientes directos de la arquitectura, ni la absoluta mercantilización de nuestro trabajo y las derivas que implican hacia esa precarización laboral consentida por todos, ni la práctica inexistencia de posicionamientos filosófico-políticos en nuestra disciplina (cuestiones que, por otra parte, arrastramos inevitablemente desde el paso por esas instituciones conservadoras llamadas escuelas técnicas superiores de arquitectura).

Los arquitectos también (y sobre todo) somos ciudadanos. Por eso la aparición de arquitecturas diferentes está también supeditada a que los ciudadanos-arquitectos aprendamos nuevas formas de ser y estar en el mundo. Y sí, también podemos aprender a través de la filosofía. Para empezar: ¿qué puede resultar más interesante que los arquitectos, que parecemos abocados a actuar sobre el presente, nos declaremos sus más acérrimos enemigos, y nos convirtamos también en la mala conciencia de nuestra época?

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¿DE DÓNDE VIENEN Y HACIA DÓNDE VAN LOS RESPONSABLES DEL URBANISMO EN LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS?

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Un pequeño esquema de dos de los cargos públicos responsables del urbanismo en la actualidad: la Concejalía de Urbanismo -municipal- (en este caso la del Ayuntamiento de La Coruña) y la Consejería de Política Territorial / Ordenación del Territorio -autonómica- (en este caso la de la Xunta de Galicia).

No se trata de un análisis crítico sobre las actuaciones de las personas que han ocupado estos puestos en el siglo XXI -que no sería difícil de hacer buceando en las innumerables corruptelas y errores en las que han estado implicados-. Realizado para perder un poco el tiempo, ni si quiera hay por ahora conclusiones. La cuestión es empezar a describir las debilidades de unas instituciones que tienen unos límites para la construcción de lo urbano muy vinculados al sistema de organización social hegemónico que las sostiene.

La relación entre el paso por estos cargos con la mejora sustancial de la posición dentro de una corporación política, la inexistencia de arquitectos/urbanistas en los cargos que definirán sus agendas, la homogeneidad de las edades de los candidatos, o el entramado institucional en el que se mueven los implicados, son elementos y procesos que nos sirven para hacernos una idea de cómo se llegan a cualificar estos límites. Las “otras” instituciones también producen y necesitan narrativas urbanísticas. Que alguien llame a alguien.

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ENTREVISTA SOBRE ESPACIOS PÚBLICOS

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ENTREVISTA REALIZADA POR DOMENICO DI SIENA (PROYECTO MEIPI + ECOSISTEMA URBANO) COMO PARTE DE UNA INVESTIGACIÓN PARA UN PROGRAMA DE DOCTORADO EN URBANISMO EN LA UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID.

iago carro / ergosfera – agosto de 2009

1 - ¿QUÉ ENTIENDES POR ESPACIO PÚBLICO? (DEFINICIÓN)

“El” espacio público es un concepto teórico que actualmente ya es muy limitado para definir o cualificar la mayoría de los procesos sociales que vivimos en el día a día de las ciudades.

Los programas que se solían entender hasta hace poco como propios del ámbito público llevan años inmersos en un doble proceso de traslación que, por un parte, ha llevado hacia lo público muchas de las actividades que antes se producían mayoritariamente en los espacios domésticos, y por otra, simultáneamente, las nuevas equipaciones (tecnológicas y/o espaciales) de una parte de estos entornos domésticos, junto con la aparición de las nuevas plataformas digitales de comunicación, han posibilitado que otros muchos usos, antes ligados exclusivamente a lo colectivo, se replieguen hacia ámbitos privados.

Además, está todo el tema de las diferentes mutaciones y consolidaciones en los papeles del mercado y de las administraciones públicas en lo que se refiere a la realidad urbana, que desde luego ya no permiten hablar del “espacio público” como algo definible y estable continuamente, ya que cada uno de los experimentos que se superponen sobre el mismo (desde las terrazas de los bares, hasta las zonas videovigiladas o el sistema de aparcamiento de la ORA) producen distorsiones de todo tipo en la “publicidad” de determinados puntos, líneas o zonas del espacio urbano.

En este contexto, lo que signifique el espacio público importa poco en comparación a los intereses que cada uno de nosotros, como ciudadanos, profesionales o lo que sea, tengamos en alguna de sus variantes. Por lo tanto, como para definir lo público entendemos que es ineludible posicionarse de alguna manera, la definición que más nos interesa en este momento es la que relaciona “publicidad” con algo parecido a la ampliación de las libertades o a los microprocesos de emancipación civil, y de ahí que lo identifiquemos con algo también parecido a lo “emergente”: el espacio público que buscamos son los momentos y lugares donde la dicotomía público-privado se distorsiona a favor del individuo o del colectivo, o lo que es lo mismo, desaparece su relevancia en comparación a lo social, que simplemente acontece.

2 - ¿CÓMO CALIFICARÍAS EL ESPACIO PÚBLICO DE LAS CIUDADADES DE HOY? (PROBLEMAS)

Por ahora no hemos abandonado algunos de los tics ¿modernos? a la hora de encarar la reflexión sobre la ciudad, como por ejemplo la definición y pertinencia de algunos conceptos genéricos como espacio público. Entendemos que es por esto por lo que solemos acabar nuestras especulaciones remitiéndonos a los indiscutibles procesos de privatización que hoy por hoy se suceden sobre el mismo, pues es de las pocas cuestiones que encontramos con fuerza suficiente para oponerse a las “grandes preguntas”.

Hablar de “un” espacio público es entenderlo como una utopía democrática hecha realidad a través de un espacio accesible, igualitario y utilizable por todos los ciudadanos. Pero, al pasar por alto que todas estas cualidades ficticias que asumimos como oportunas ya no tienen la exclusividad de nuestros deseos como ciudadanos, y, sobre todo, al no dar la suficiente importancia a los caminos de “subversión” que ya abrimos en nuestro día a día como tales, convertimos a ese/el espacio público en algo que parece que podemos definir, ordenar y reordenar para acoplarlo a nuestras aspiraciones ideológicas de forma global.

Así pues, específicamente, los espacios urbanos identificables con las ideas dominantes sobre el concepto “público”, podrían ser problematizados como excesiva y homogéneamente “municipales”. Y esto quiere decir que el nivel de codificación que se produce en una gran parte de las intervenciones urbanas dificulta cuando no directamente impide su posterior apropiación por parte de muchos ciudadanos que, en consecuencia, hemos ocupado una serie de lugares que ya llevan tiempo asomando la cabeza por los discursos urbanísticos (márgenes, periferias, terrains vagues, no-lugares, “vacíos” urbanos, ciudad genérica, etc.). Unos lugares que, aunque por ahora sólo nos hayan interesado para definirlos y buscar las maneras de intervenir sobre ellos (la clásica falta de humildad arquitectónica…), entendemos que serán unas de las fuentes de referencias fundamentales para los inventos urbanísticos del futuro.

Esto no significa que el espacio público no funcione completamente. “Simplemente” implica que, en las condiciones actuales, la ‘línea evolutiva’ de los espacios públicos municipales se ha quedado muy rezagada en comparación a las formas de comunicación, organización y producción de los seres humanos. Es decir, que hoy por hoy, el uso de estos espacios públicos para una gran parte de ciudadanos, con y sin papeles, es muchas veces impensable porque no nos sentimos con la posibilidad de manipularlos para adecuarlos a nuestros deseos y actividades colectivas.

Esto tampoco quiere decir que las administraciones públicas no deban seguir construyendo espacios públicos, sino que igual que su hibridación con el mercado ha producido unas determinadas maneras de construir dichos espacios, también parece necesario inventar otras fórmulas de intervención menos mediadas y más proclives a acoger grados de privacidad y manipulación ciudadana diferenciados.

3 - ¿CÓMO LO CAMBIARÍAS? (SOLUCIONES)

En realidad, no estamos seguros de si se trata de cambiar algo o de posibilitar la introducción de todo tipo de prácticas vitales en el espacio urbano. Para ello, a parte de la experimentación acrítica, que, queramos o no, siempre va a representar una vía de posibilidad para la aparición de nuevos usos sociales en el espacio urbano -aunque sea de forma casual-, o de la participación/apoyo disciplinar a las reclamaciones de justicia que reproducen por todas las ciudades una multitud de colectivos y organizaciones sociales de todo tipo, entendemos que quizás sea el momento de:

>>> Ampliar las tipologías de espacios públicos distorsionando sus cualidades locales en múltiples planos: desde las fórmulas de construcción y gestión, a las formas, las materialidades, las posibilidades de manipulación, etc. Y esto pasa por poner en crisis tanto los conceptos arquitectónico-urbanísticos que se suponen asumidos por ‘el sistema’ (obsesión por la seguridad, tendencia al control, higienización material, privatización, etc.) como las metáforas-que-se-han-quedado-en-eso (“participación” ciudadana, “sostenibilidad” social, “calidad” constructiva, etc.), de las que hablamos constantemente, pero en las que aún no hemos profundizado desde diversos posicionamientos (políticos o disciplinares) los que mantenemos una actitud crítica frente a las formas de construcción de lo público en la actualidad.

>>> Construir herramientas para aprender de la realidad, es decir, que conviertan en una simple opción más los discursos hegemónicos desde el punto de vista cultural, político y económico para, una vez reconocidos en dicha realidad los procesos no mediados que constituyen las líneas de fuga de lo establecido, poder destilar referencias y estrategias de todo tipo para construir espacios y territorios donde los ciudadanos podamos acceder a formas de emancipación más diversificadas y subjetivables.

>>> En un contexto que marca una nítida separación entre los constructores de lo público y sus usuarios, además de buscar las problemáticas que podamos detectar en el espacio público “para nosotros”, quizás también podamos buscar las “problemáticas” para los propios promotores de cada una de las intervenciones que lo componen. Hemos perdido de vista la consideración de los “errores” urbanísticos como una fuente inagotable de experimentación gratuita de la que sólo falta ser capaces de extraer algún tipo de “resultados”. Es decir, buscando en aquellos acontecimientos o procesos de uso social de lo urbano, puestos en marcha sin intención por parte de los promotores de cada intervención urbana (infraestructuras, formas urbanísticas, normativas municipales, etc.) deberíamos ser capaces de encontrar, de vez en cuando y por casualidad, estrategias urbanas convertibles en herramientas para un otro “urbanismo”, al igual que ha sucedido siempre en los procesos científicos, que igual que logran objetivos pretendidos de antemano, también producen continuamente descubrimientos “por error”.

>>> Poner en crisis a través de pequeños proyectos urbanos los ideales de lujo vinculados en exclusividad a determinadas formas, materialidades y objetos funcionales con los que construimos lo público. Y no se trata sólo de cambiar el granito por el acero corten, poner bancos rectangulares de hormigón o farolas fotovoltaicas; se trata de reflexionar sobre las diferencias cualitativas de estos conceptos en términos de uso. Y esto puede significar, entre otras cosas, construir las narrativas de la dignidad de las formas bastardas, de las materialidades precarias o de las tecnologías manipulables de fácil reciclaje.

>>> Expandir nuestras formas de interpretación de lo social de forma que podamos experimentar discursos urbanísticos capaces de incluir la bibliografía de Traficantes de Sueños o lo sublime de un centro social okupado, tanto como la “lugaridad” de un McDonald´s o las aspiraciones de cualquier persona que sólo se considera como tal a través de un avatar virtual.

>>> Por cierto, puestos a experimentar, más allá de las ridículas reclamaciones sobre unas competencias que es muy posible que no nos merezcamos en exclusividad, y como tendemos a acercar la construcción de lo público a la “participación” ciudadana, para empezar podríamos abrir su diseño a otras disciplinas y colectivos, que, por supuesto, también tienen un imaginario capaz de trascenderse en formas urbanas; …a las que, hoy por hoy, las diferentes y omnipresentes capas de legalidad ya le generarían de forma semiautomática una realidad constructiva sin necesidad de arquitectos.

4 - ¿QUÉ PAPEL PUEDEN JUGAR LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN ESE CAMBIO? (ESPACIO HÍBRIDOS)

La cuestión tecnológica nos interesa principalmente desde dos puntos de vista:

>>> El deseo subyacente.

Aunque es evidente que la ampliación de las posibilidades para lo público pasa también por la hibridación tecnológica, entendemos que lo más relevante para la arquitectura-urbanismo es entender que los cambios y creaciones surgidas en los últimos años a través de medios tecnológicos como internet son también una llamada de atención sobre las actividades y deseos que ya teníamos latentes como ciudadanos, y que, por ahora, se han canalizado únicamente a través de determinadas tecnologías emergentes, no sólo por sus indiscutibles cualidades, sino también por la falta de espacios urbanos que las posibiliten en la ciudad.

La cuestión es pues entender cuáles son los conceptos y procesos que generan la aparición de tecnologías que los posibiliten, y preguntarnos directamente cuáles de las actividades que se han digitalizado o que ya surgieron desde lo virtual podrían tener cabida en la ciudad. Desde este punto de vista, la arquitectura debería ser capaz no sólo de emplear de una manera ‘vanguardista’ o ‘democratizadora’ todas estas nuevas oportunidades tecnológicas, sino de servir como proveedora de ideas para la producción de espacios que posibiliten en la ciudad los procesos sociales que por ahora sólo son viables a través de los medios de comunicación digitales.

>>> La variación “de 0 a 100”.

Mientras la e-democracia y demás teorías que sitúan a lo virtual como mecanismo definitivo para alcanzar la participación directa y la emancipación general nos parecen un poco ingenuas, lo que está claro es que en el espacio público circulan y cohabitan un número y tipo cada vez mayor de tecnologías.

Y esto implica que ya es hora de empezar a entender a los dispositivos tecnológicos como una realidad integrante de la ciudad en las mismas condiciones de dignidad y responsabilidad, no sólo que los equipamientos deportivos o las aceras, sino que el soleamiento o las formas urbanas. Es decir, lo importante es que la tecnología es un actor público, y por tanto nuestra relación con la misma se amplía a muchos planos y posiciones, de acercamiento y de distanciamiento.

Esto conlleva imaginar gradaciones de ‘hibridación’ tecnológica que vayan desde las derivas cibernéticas experimentales que empiezan a suponer una vía de investigación importante para el pensamiento urbanístico, o las fantasías del control ambiental o securitario que ya reproducen el mercado y las administraciones públicas en el espacio urbano contemporáneo, hasta las barreras a la hipertecnificación espacial que también podríamos inventar desde la arquitectura.

Pensar en la tecnología como parte integrante y discutible (política) de lo urbano nos daría la posibilidad de entendernos inmersos en controversias socialmente relevantes: desde lo ¿100%? tecnológico hasta los momentos-lugares de apagón total, y todas las consecuencias sociopolíticas que esto conllevaría…

La interrupción proyectada de la cobertura telefónica, la presencia de ondas electromagnéticas perjudiciales para la salud, el acceso a internet a través de Wi-Fi, la existencia de tomas libres de electricidad autogenerada, los dispositivos-interfaz entre el mundo físico y el virtual, o la presencia de algún tipo de tecnología para expresar públicamente las opiniones, críticas o deseos ciudadanos (y no-humanos…), son cualidades que definen como lugares a determinados puntos de lo urbano, y que por lo tanto se encuentran dentro de nuestro campo de intereses y herramientas para construir los diferentes tipos de ámbitos públicos que requiere la ciudad.

OTRAS ENTREVISTAS:

> Eduardo Serrano
> Fabien Girardin / liftlab.com
> José Luis de Vicente
> José Pérez de Lama / hackitectura.net
> Manu Fernandez / ciudadesaescalahumana.org
> Mª José Miralles Jordá
> Paco Gonzalez / radarq.net
> Xiao Varela / rede.blogaliza.org

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la ciudad al habla… ¿hay alguien ahí?

“PROBLEMAS” = “PROBLEMAS” No parece haber ningún motivo para entender que los “problemas” de la arquitectura-urbanismo no sean los mismos que los generales del ser humano. Si como dicen diversas teorías nos encontramos en algo parecido a una “era de la comunicación”, y con todas las reservas de desconocer hasta qué punto puede ser esto un panfleto turístico para nosotros mismos como sociedad, no parece sensato obviar la relevancia para la arquitectura de investigar las relaciones entre la ciudad, la comunicación, la opinión pública y la democracia, más allá del paradigma tecnológico que se plantea como “solución” definitiva.

En la actualidad, y sin la ayuda de los arquitectos-urbanistas, el espacio público ya se expresa continuamente, pero ¿acaso no podemos hacer más “plausible” este derecho ciudadano? Este documento parte de la hipótesis de que una de las acciones necesarias para ampliar la democracia y hacer de la ciudad un modelo de cohabitación más justo y problemático, más accesible y crítico, es poner en escena nuevos modelos de expresión ciudadana que ensanchen las posibilidades de creación de opinión pública en el ridiculizado campo del espacio público “real”.

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>>> la ciudad al habla… ¿hay alguien ahí? es un texto escrito para el libro: “habitares / las ciudades de los ciudadanos”, Andar Quatro, Santiago de Compostela, 2008; donde fue publicado como contribución a la primera fase de un proyecto de investigación sobre los usos ciudadanos del espacio urbano, coordinado por Luciano G. Alfaya y Patricia Muñiz, y desarrollado por varios de nosotros y otros arquitectos e ingenieros en octubre y noviembre de 2008.

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¡extra! ¡extra! ¡LA DIVERSIDAD PUEDE SER UN PARÁMETRO URBANÍSTICO OPERATIVO!

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> Las narraciones colectivas que producimos como sociedad acerca del espacio urbano son de ese tipo de representaciones indirectas de la diversidad a las que no parecemos atender demasiado como urbanistas. Si nos fijamos en las películas y documentales inevitablemente “ambientados” en la ciudad y partícipes de ella, nos damos cuenta de que ya hemos narrado modos de vida asociados a casi todas las configuraciones urbanísticas más o menos reconocibles, desde polígonos “periféricos” o ensanches, hasta ciudades históricas o barrios chabolistas, así como a todo tipo de situaciones más bien difusas o ambiguas a la par que completamente urbanas. Desde luego, parece que la humanidad puede surgir de forma sublime y patética en cualquier configuración espacial, pero la realidad es que la “urbanidad”, la vida social en el espacio público, es un concepto que aún se debate entre su manifestación diferenciada en cada uno de estos modelos, y su desarrollo muchas veces completamente al margen de lo “planificado” en su momento.

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¡extra! ¡extra! ¡LOS LÍMITES DIFUSOS Y LOS ESPACIOS IMPUROS POR FIN TIENEN CUALIDADES!

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> La construcción de la periferia, que es un territorio tan escurridizo de definir como la ciudad, se mantiene atrapada entre dos puntos de vista sólo reconciliables a través de la pasividad que suelen producir como resultado. Mientras es objeto de burla por parte de los que no ven en ella ninguna verdadera cualidad urbana, es objeto de admiración para los que la ven como un campo infinito de posibilidades para que dichas cualidades aparezcan por sí mismas o a través de intervenciones no sujetas a la “identidad” de los centros urbanos. Es decir, como siempre, entre el miedo a la “degradación” y la fascinación por lo “espontáneo”, entre el rechazo cínico de una realidad que hemos construido entre todos y la veneración muchas veces acrítica de lo que casi siempre sabemos que proviene de una mala decisión.

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¡extra! ¡extra! ¡LA DIVERSIDAD SE TRASLADA AL INTERIOR DE LA CIUDAD!

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> No contemplamos la posibilidad de que la diversidad tienda inexorablemente a reducirse con la “globalización”. Más bien, entendemos que la diversidad será cada vez más “interior”, es decir, que tenderá a producirse “dentro” de cada uno de los nodos urbanos. Sólo hace falta echarle un vistazo a un mapa de las migraciones humanas desde hace 170.000 años, y observar la representación de la verdadera globalización de la especie, para entender lo ridículo de hablar de procesos como la globalización o de eventos como el “descubrimiento” de América en términos absolutos.

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¡extra! ¡extra! ¡LA ESENCIA DE LA CIUDAD ES IMPOSIBLE DE DEFINIR!

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> A medida que se van produciendo más y más intentos de definir la esencia de las ciudades, los “fracasos” se hacen cada vez más rápidos y evidentes. Si algo nos sorprende cuando pensamos en la ingente cantidad de adjetivos y sobrenombres con los que se ha intentado cualificar a la ciudad en las últimas décadas, es que no llegaría un libro para escribir la infinidad de acontecimientos y procesos que constatan y que desacreditan a cada una de ellas… Antes de comenzar la siguiente “teoría” sobre la ciudad contemporánea habría que recopilar y sintetizar todas estas hipótesis parciales, que a nuestro juicio coexisten simultáneamente en la ciudad, e intentar representar una ciudad cuyos conflictos “prácticos” en el espacio urbano no sean definidos únicamente en términos de curiosidad y aislamiento, sino a través de una pluralidad de enfoques que vayan desde la visibilización de los diferentes procesos que se solapan y retroalimentan en la ciudad -y que acaban determinando cada “evento” urbano-, a la puesta en práctica de sistemas capaces de actuar bajo subjetividades específicas o en contextos sencillamente absurdos…

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¡extra! ¡extra! ¡EL MUNDO RURAL DESAPARECIÓ ANOCHE SIN DEJAR RASTRO!

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> Mientras la ciudad ya no puede ser entendida en términos exclusivamente espaciales o formales, sino que se trata de una condición existencial y global más relacionada con los modos de vida y los medios de comunicación, nuestra obsesión como sociedad por el control hace indeseable la consideración de una ciudad ampliada; una ciudad donde existen embalses, zonas de producción alimentaria, centrales energéticas, cárceles, industrias pesadas o áreas “naturales” protegidas, y en la que una enorme cantidad de población adquiere de repente “pertinencia” en los debates democráticos sobre su futuro.

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¡extra! ¡extra! ¡YA ESTAMOS VIVIENDO EN LA CIUDAD DEL FUTURO!

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> La ciudad del futuro se parecerá bastante a la actual o, más bien, será la actual pero modificada, aumentada, mutilada, recosida, fragmentada… Las imágenes de la ciudad que planteaba Blade Runner, y que hasta ahora han sido “metaforizadas” de forma directa por el “mundo” arquitectónico, nos interesan más ahora que sabemos que no eran las buscadas por el equipo de dirección. Fue en la propia producción real de la película donde se fraguó un destino en el que las limitaciones económicas “prefirieron” un futuro creado a partir de unos decorados de la ciudad “antigua” y de escenarios de la propia ciudad existente, modificados por la “modernidad” futurible, más que recurrir únicamente a la tabula rasa de otros tipos de ciencia-ficción. Habría que reflexionar sobre si mientras la razón nos conduce a través de la biotecnología hacia un ser humano absurdamente genérico, la imposibilidad determinística de la realidad aún nos “protege” de una ciudad global también genérica.

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¡extra! ¡extra! ¡SALE A LA LUZ EL URBANISMO GLOBAL!

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> Ya sea de forma asimétrica y difusa [como en la actualidad], de forma antagónica o bipolar, de forma democrática, o bajo algún tipo de “global federalism” (1), la “institucionalización” de alguna forma de gobierno global parece un proceso irreversible. La gran cantidad de organizaciones supranacionales o globales existentes en la actualidad [ya con cierto poder y “capacidad” de integración en un gobierno global], viene a apoyar un proceso en el que, al perder relevancia otras delimitaciones de gobernabilidad como el estado o la macroregión, todo parece indicar que el peso de la ciudad tenderá a ir en aumento en las venideras etapas históricas del ser humano.

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¡extra! ¡extra! ¡LA CIUDAD SE CONVIERTE EN EL CENTRO DEL UNIVERSO!

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> En medio de un ambiguo proceso de “desterritorialización” (1) de la política, cuya asimilación al concepto partido o corporación política es tan hegemónica como desprestigiada, la ciudad se ha convertido en el espacio político más real y relevante; en el lugar donde el conflicto, la tolerancia, y la convivencia aún se producen, algunas veces, en el campo del tú a tú, ya necesariamente adjetivado como real en oposición/complemento a la caricatura virtual que, por cierto, no es ni más ni menos “digna”, sino diferente.

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¡EXTRA! ¡EXTRA!

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> ¡extra! ¡extra! es un proyecto-blog-publicación que surge tras un verano dedicado a preparar una intervención en el curso de verano “Vitalidades Históricas: As Vilas en Renovación Urbana”. Básicamente se trata de una serie de textos sobre diferentes temáticas, siempre relacionadas con la ciudad, la arquitectura-urbanismo, y demás “trapalladas” sobre las que hablamos en ese momento, y que seguiremos recopilando ahora que tenemos unas cuantas dudas más sobre la mesa.

> Este proyecto-documento no tiene un carácter fragmentario por casualidad. Se trata más bien de una necesidad derivada de la desconfianza en las teorías capaces de explicar por sí mismas y de forma completa a la ciudad contemporánea. Nos parece necesaria otra manera de plantear la práctica y la investigación arquitectónica que sea capaz de elaborar teorías más “efímeras”, fácilmente reconfigurables en todo tipo de contextos, y formadas, más por fragmentos diversamente intercambiables [pero conectados a un cuerpo intencional-ciudadano básico -ya sea individual o colectivo-], que por teorías “lineales” o estancas [en las que nunca se llega a tratar la “practicidad” de la arquitectura y el urbanismo por pertenecer a un plano de abstracción intermedia, es decir, siempre sin salir de la disciplina, y siempre sin entrar en la investigación crítica de la misma].

> Entendemos que es esta última tendencia la que acaba produciendo arquitectos con vagas “filiaciones” a alguna de estas teorías “que flotan en el aire”, y que tras cualquier cambio o nueva necesidad vital, desplazamos nuestra actividad hacia el rol de técnicos al servicio del mercado o de cualquier institución consolidada, sin plantear ningún tipo de opción o conflicto desde la profesión, precisamente porque este tipo de sistemas proyectuales no permiten su reconfiguración en función del contexto personal o colectivo.

> Si esto se debe a que en un tiempo marcadamente bio-político, las prácticas profesionales sólo pueden desarrollarse de forma más o menos autónoma a través de una especie de bio-profesionalidad, es una enunciación más global que no nos toca afirmar a nosotros; sin embargo, si estamos razonablemente seguros de que sólo a través de una reflexión sobre la propia carrera profesional como proyecto vital, podremos dar algún paso hacia el desarrollo de otras prácticas arquitectónicas. Unas prácticas capaces de ilusionar a ese ciudadano anónimo cuya subjetividad no representan, ni las encuestas, ni los sondeos de opinión, ni unos medios de comunicación masivos ya desprestigiados, ni la política corporativa que nos ha dejado como regalo el capitalismo, ni, desde luego, unos arquitectos que seguimos hablando de cosas que sólo le interesan a nuestro yo-arquitecto y raras veces a nuestro yo-ciudadano.

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¿quién es el urbanismo en quilmas? [i]

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> El urbanismo como problema no evaluable o ¿porqué no sabemos quién es el urbanismo?

En los últimos años, “el urbanismo” ha ido escalando posiciones hasta colocarse en los primeros puestos entre las preocupaciones ciudadanas que cuantifican las diferentes encuestas y sondeos publicados por los medios de comunicación. La aparición de esta nueva inquietud ciudadana, se sitúa en un contexto de aparente interés por parte de las administraciones públicas en la reflexión sobre la práctica del urbanismo en el siglo XXI.

Sin embargo, este interés no se corresponde con una visión global de Galicia como realidad territorial en la que diferentes nodos urbanos se relacionan entre ellos y con el resto de nodos globales; mientras el gobierno autonómico y las diferentes administraciones provinciales y locales promueven eventos puntuales como el Congreso Internacional de Territorio y Urbanismo o los Encontros Internacionais de Arquitectura, anuncian estudios sobre el futuro modelo territorial o sobre la creación de figuras administrativas para “nuevas” entidades urbanas, patrocinan exposiciones como Bordes de mar en Galicia, y producen campañas de concienciación sobre la importancia de la ordenación del territorio, la realidad urbanística de Galicia sigue sin encontrar su lugar en ningún proyecto sociopolítico serio y de carácter público.

El asepticismo y la falta de crítica, sobre todo de autocrítica, de la que adolecen los comunicados oficiales y las campañas publicitarias institucionales, se encuentran con una opinión pública enormemente influenciada por la continua aparición de noticias en todos los medios de comunicación relacionadas con el tema; ya sea de forma explícita, casi siempre en relación a la corrupción, a las inauguraciones preelectorales o las polémicas generadas por las grandes infraestructuras; en forma de pseudo-invención “periodística” intencionada, tipo “el feísmo” de La Voz de Galicia [1] o las disputas entre territorios y ciudades por la asignación de competencias; en forma de artículos de los “opinadores” oficiales, que casi nunca retratan toda la complejidad del tema al carecer de una formación global; o ya sea, las menos veces, en forma de discretas denuncias ciudadanas de problemáticas muchas veces aparentemente locales.

Todas estas noticias han ido poco a poco haciendo mella en la opinión pública hasta convertir al urbanismo en un asunto de debate común completamente desvirtuado, debido a un sistema de mediación básicamente normalizado por los diferentes actores privados cuyo objetivo es la preservación de sus intereses. Así, a través de una abstracción conceptual que lo desvincula de todas sus realidades asociadas, más allá de su finalidad como técnica económica, “el urbanismo” se convierte en una simplificación banal como problemática urbana únicamente vinculada a los diferentes posicionamientos puntuales de cada uno de los partidos políticos.

En medio de este proceso de desinformación -por sobreinformación e instantaneización- que marca todos los “debates” que presenciamos continuamente, tanto en los medios de comunicación como en las conversaciones cotidianas, se ha producido un estado de opinión pública como el descrito por la socióloga Noortje Marres en su tesis “No Issue, No Public” [2], en donde habla de cómo una parte de los estudios sociológicos actuales señalan que hoy en día no existe un posicionamiento ideológico previo al debate político, sino tan sólo asuntos sobre los que se opina y tras los cuales se toman posiciones.

Esta situación se convierte en un caldo de cultivo inmejorable para que en cada uno de los “debates de actualidad” referentes a cuestiones territoriales o urbanísticas resulte muy complicado opinar según criterios razonados y de carácter global, sino que tan sólo nos basemos en nuestros propios intereses, cuando éstos pueden transcribirse fácilmente en repercusiones económicas, o en las hipótesis mejor distribuidas en los medios de comunicación de masas por los interesados en cada una de las cuestiones en particular.

El urbanismo no escapa de esta tendencia infantilizante y se transforma en una palabra comodín, por supuesto sin “cara” visible, a la que la ciudadanía puede recurrir básicamente para culpabilizarla de la corrupción, de la falta de servicios e infraestructuras o de las molestias ocasionadas por las obras, y en menor medida para relacionarla con el precio de la vivienda, el “feísmo” o las controversias generadas por la redacción de los planes generales de ordenación municipal. En el caso de los colectivos y asociaciones, “el urbanismo” siempre se relaciona con una determinada reclamación específica, ya sean los promotores, para los que “el urbanismo” es la administración pública que interviene en el perfecto desarrollo del libre mercado, ya sean los grupos ecologistas, para los que se trata de la administración que permite la destrucción del medio “natural”. En cualquier caso, “el urbanismo” es siempre un problema de una determinada administración pública y, principalmente, del partido político a cargo del gobierno.

Ni rastro de preocupaciones sobre la construcción contemporánea del espacio público, la gestión arquitectónica de la ciudad existente y su complejidad programática, la aplicación de criterios razonables de densidad y posición de los nuevos crecimientos urbanos, la participación ciudadana en la redacción de los planes urbanísticos, la influencia en los mismos de determinados grupos de presión, la segregación y defensa de zonas destinadas a colectivos ciudadanos exclusivos, la reproducción en formato “seguro” de la ciudad en las simulaciones comerciales, la construcción de las zonas productivas como “cara b” de la ciudad, los cambios producidos por las nuevas formas de relación social, o un sin fin de temas que se escapan continuamente de la reflexión sobre la ciudad y el urbanismo.

En este sentido, las encuestas ciudadanas de las que hablábamos al principio parecen funcionar como uno más de los elementos destinados a producir un estado general de falsa participación en las problemáticas urbanas, que incluso se intenta vender como una necesidad de las ciudades para subsistir sin cambiar radicalmente el formato de sus instituciones públicas. Los barómetros urbanos que realizan empresas privadas, muchas veces asociadas a medios de comunicación, o el propio CIS se convierten en plataformas de la “abstracción intermedia”, es decir, en refugios para conceptos abstractos desvinculados, tanto de sus efectos más palpables en la realidad urbana, como de las causas globales que los producen.

Éstos conceptos, cuya única condición exigible es que sean fácilmente comprensibles, en apariencia, para la mayoría de la población, y que consecuentemente tienen que simplificarse y aislarse como problemas autónomos, construyen una realidad ciudadana muy simple y predispuesta a recibir soluciones de similar simpleza y banalidad; por ejemplo, el problema de “el tráfico”, que se soluciona construyendo más parkings públicos y aumentando la capacidad de las vías de comunicación; el de “la delincuencia”, con la que se acaba aumentando la videovigilacia y la presencia policial; o el de “el urbanismo”, contra el que sólo cabe la transparencia anticorrupción y la rapidez en la construcción de las infraestructuras urbanas.

Oficialmente, la falta de “fondo” que caracteriza a estos barómetros urbanos está determinada únicamente por razones de índole económica. El tiempo dedicado a cada entrevista, ya sea telefónica o presencial, está perfectamente parametrizado, evidentemente, para conseguir que sea el mínimo posible y disminuir los costes del estudio. De este modo, las preguntas, como no puede ser de otra forma, están preparadas para ser fácilmente comprensibles para el público, al que incluso se le incita a contestar rápidamente en algunas cuestiones para no “pensar” -y con ello no indefinir- las respuestas.

Así pues, a parte de la necesidad de síntesis de los resultados de cada estudio en un formato hiper-reducido, para que tengan cierta presencia mediática, la duración de las entrevistas que se realizan y el formato infantilizado de las mismas parecen ser los factores más determinantes para entender las aburridas y genéricas respuestas que se plantean como nuestros principales problemas urbanos; para entender porqué nunca se llega a plantear si uno de éstos problemas no será el formato de dichas investigaciones estadísticas o la infame labor de los medios de comunicación que las difunden y pagan; y para entender porqué las administraciones públicas, las instituciones, los medios de comunicación y los ciudadanos no detectamos las numerosas relaciones entre, por ejemplo, la ampliación de la piscifactoría de Quilmas y el urbanismo en Galicia.

El efecto de falsa participación y visibilización de nuestros problemas en el espacio público que producen estos estudios dificulta que los ciudadanos reclamemos otros espacios más directos de participación en la construcción de la ciudad. Los sociólogos y periodistas que realizan esta clase de documentos deberían ser conscientes de que son un eslabón crucial de la relación entre los ciudadanos y el futuro de su ciudad; que su trabajo, en estas condiciones de democracia representativa tan relativas, es el mecanismo más relevante de contacto con los partidos [corporaciones] políticas que intervienen en la ciudad más allá del acto simbólico de las elecciones; y que por lo tanto, deberían construir instrumentos de participación más adaptados a este papel y preguntarse: ¿es operativo el formato de encuestas que utilizan para describir el presente urbano? ¿fomenta o no la participación ciudadana en las cuestiones públicas? ¿cómo son utilizados estos estudios por los partidos políticos? ¿porqué no pedir preguntas razonablemente elaboradas dirigidas a los responsables políticos? ¿no merecería la pena aumentar el tiempo de los estudios para hacer una radiografía urbana más completa? ¿cómo hacer que la centralidad de las responsabilidades no recaiga siempre en la clase política? ¿es justo realizar las entrevistas para estos estudios únicamente en los nodos urbanos más poblados y no en el territorio que “sufre” muchas veces las consecuencias de las decisiones que allí se toman? ¿porqué no buscar ideas para la ciudad y fomentar la participación ciudadana en los campos de interés de cada individuo o colectivo?

Como urbanistas, aun no estamos en condiciones de similares reflexiones; ni nos interesa poner nuestro grano de arena real para que se exprese la ciudad, ni nos conviene definir “el urbanismo” de forma que se lo pueda evaluar públicamente; sólo una pregunta: ¿cómo es posible que a estas alturas de la película los urbanistas hallamos producido un entorno urbano plagado de espacios reglados para la colocación de “publicidad y promociones” que diría Gasset, y no para la expresión pública de las inquietudes y deseos ciudadanos, definitivamente relegados a su substitución por “abstracciones intermedias”, a la invisibilización, al espacio virtual, a la ilegalidad del graffiti “cutre”, a la pancarta de boda en la vía principal o a la pintada romántica [o guarra] de la puerta del servicio del bar?

El principal problema que nos encontramos entonces a la hora de intentar definir quién es el urbanismo es su descomposición contemporánea como problema urbano genérico y no evaluable. El problema de “el urbanismo” en Quilmas es que ya nada tiene que ver ni con el urbanismo ni con los diferentes planteamientos políticos. Evidentemente este no es un problema específico del urbanismo. El resto de disciplinas también han visto modificada su forma de relación con la ciudadanía a través de la mediación del mercado. Sin embargo, es preciso tomar conciencia de que los urbanistas si tenemos una mayor capacidad relativa de acción sobre la ciudad en comparación con otros colectivos profesionales o intelectuales.

Dos acciones precisas podrían ayudar a restituir [si es que alguna vez existió] una definición del urbanismo que asegure su operatividad en el presente. Por una parte, identificar y describir públicamente qué instituciones, colectivos e individuos son “el urbanismo” en la actualidad, y por otra, generar un espacio público contemporáneo que posibilite primero, una información urbana más sofisticada sobre cada una de sus intervenciones, y segundo, una capacidad de expresión ciudadana que permita, entre otras cosas, la evaluación de las mismas.

[1] Sobre este asunto, recomendamos la conferencia de Manuel García Docampo pronunciada durante el II Foro Internacional do Feísmo celebrado en Ourense los días 4,5 y 6 de Mayo de 2007 y disponible en la web: http://www.uvigo.tv/gl/serial/38.html

[2] MARRES, Noortje Suzanne; “No Issue, No Public. Democratic deficits after the Displacement of Politics”, WTMC [the Netherlands Graduate Research School of Science, Technology and Modern Culture] and the Faculty of Humanities of the University of Amsterdam, 2005, Amsterdam; p.68. [tesis doctoral accesible a texto completo en http://dare.uva.nl/document/17061]

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