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«#Benidorm» y «Benidorm: la mirada en las torres, la vida en el suelo» en ENSAYO Y ERROR BENIDORM (Editorial Barrett, 2019)

Hace unos días se publicó Ensayo y error Benidorm, un libro editado por la Editorial Barrett que recopila veinte pequeños textos y otros documentos sobre Benidorm. Veinte visiones que, desde diferentes perspectivas (la arquitectura, el urbanismo, el cine, la literatura, la música, la hostelería, el periodismo, la fotografía o el diseño), conforman una herramienta para ampliar, matizar o rebatir algunas de las ideas colectivas más o menos consensuales que dominan hoy en día el debate sobre esta ciudad tan singular.

Agradecemos a Manuel Burraco y a Zacarías Lara de la Editorial Barrett que hayan contado con nuestra participación en un libro que seguro que les dará alegrías. Dejamos por aquí algunas noticias que están saliendo estas semanas sobre la publicación:


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Nuestra aportación consistió en dos pequeños documentos. Por una parte, el texto «#Benidorm», ya publicado anteriormente en Kulturtopías: imaginarios para las culturas comunitarias (Ayuntamiento de Zaragoza, 2018), y que no es más que una introducción al caso Benidorm desde la perspectiva cultural, en realidad, una recopilación de notas sobre la presentación «¿Laboratorio cultural? Benidorm» (Lugo, 2017).

Y por otra parte, tres imágenes tituladas «Benidorm: la mirada en las torres, la vida en el suelo», una serie de fragmentos de una cartografía realizada para la presentación «Turismo parece, ciudad es. Benidorm» (A Coruña, 2017) en donde se representan los espacios no residenciales del ensanche de la playa de Levante (un simple borrado directo de las torres y bloques sobre la fotografía oblicua del ámbito).

Compartimos a continuación las imágenes publicadas y un pequeño texto que podría haberlas acompañado:

 

Benidorm: la mirada en las torres, la vida en el suelo

Ergosfera, junio de 2019


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Ensanche de la playa de Levante  |  Benidorm: la mirada en las torres, la vida en el suelo #1  |  Ergosfera (2017)


La imagen mediática de Benidorm es sin duda la de un conjunto desordenado de cientos de torres y bloques de apartamentos y hoteles junto a la playa. Sin embargo, además de estos espacios privados residenciales, la riqueza y singularidad urbana y urbanística de algunos de sus barrios, como el ensanche de la playa de Levante, se basa precisamente en la combinación de estas tipologías con otros elementos. Piezas imperceptibles desde la lógica del teleobjetivo (que tiende a invisibilizar la relevante separación entre los edificios y todo lo que ocurre a su alrededor) y que materializan tres grados de privacidad complementarios y de igual importancia en términos urbanos:

  • Los espacios privados de uso colectivo. Principalmente espacios libres (superficies estanciales -verdes o pavimentadas-, piscinas y pistas deportivas), áreas de aparcamiento y otras edificaciones e instalaciones auxiliares. Todos estos elementos introducen la gran búsqueda moderna de lo colectivo en lo residencial, pero de una forma en la que, al ser siempre parte perceptivamente de la ciudad, evitan los problemas de aislamiento voluntario del modo gueto de riqueza tan común en las nuevas periferias metropolitanas o en los núcleos turísticos del modelo resort cerrado.
  • Los espacios privados de acceso público. Principalmente las bandejas comerciales y la ocupación de los famosos “retranqueos” que conforman los límites difusos y polifuncionales de las calles, otras edificaciones en las parcelas de uso terciario y todo un conjunto de espacios libres que expanden y hacen red con los espacios de titularidad pública: desde parcelas abiertas de forma permanente o temporal por la situación de negocios en su interior, hasta complejos de plazas, pasos peatonales, galerías comerciales interiores y otros espacios libres que en ocasiones se configuran como auténticos simulacros de espacio público.
  • Los espacios públicos. Principalmente las calles, sus aceras y algún pequeño ensanchamiento, pero también lugares como la plaza de la Hispanidad, las calles peatonales estructurales de conexión con el borde costero, las peatonalizadas por acción directa (como un tramo de la calle de Girona) y el gran conjunto del paseo marítimo y la playa de Levante como centro urbano 24/7. Aunque el plan urbanístico que dio forma al barrio desde 1956 no reservó espacios para equipamientos ni zonas verdes, la continuidad e intensidad de la actividad en la calle-corredor-bazar y el complemento que implica la malla de vías peatonales se convirtieron en uno de los grandes atractivos del barrio más allá de la centralidad que representa la línea costera y la lógica turística sol-y-playa.


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Ensanche de la playa de Levante  |  Benidorm: la mirada en las torres, la vida en el suelo #2  |  Ergosfera (2017)


La composición de un tejido urbano que combina la calle-corredor-bazar, la alta densidad residencial materializada en forma de rascacielos y los espacios colectivos interiores en cada unidad funcional (de una forma que implica además unas condiciones ambientales óptimas para cada uno de estos elementos) es quizás la gran aportación de Benidorm a la historia urbana.

Desde el campo del urbanismo hay dos cuestiones fundamentales a destacar. Por una parte, el hecho de que de alguna forma es un caso de legitimación del presente: a pocos lugares se va y se vuelve continuamente para experimentar voluntariamente los productos y formas urbanas de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. A parte de por las playas o el micro-clima, a Benidorm se va a vivir la ciudad. Una ciudad del presente a la que no le hace falta recurrir a las bondades de la historia o el patrimonio urbano para ser atractiva.

Por otra parte, Benidorm también representa una cierta legitimación del propio urbanismo, desde dos perspectivas: a) porque en tiempos de gran cuestionamiento teórico, aquí se presenta como una herramienta útil e ilusionante que fue capaz de ensamblarse con otras racionalidades: una planificación urbanística pionera superpuso una cuadrícula y las formas tipológicas modernas sin borrar el orden agrícola del sustrato catastral preindustrial y ha sido capaz de acoger procesos informales y paralegales, en especial, la ocupación de los “retranqueos”, que han acabado teniendo una influencia fundamental en su urbanidad actual; y b) porque implica la recuperación de varias tipologías arquitectónicas a las que normalmente les cuesta no suponer un problema para la ciudad: la torre, el espacio colectivo y el espacio privado de acceso público como elementos que en una determinada combinación son capaces de producir una urbanidad singular y deseable haciendo máquina con lo público de una forma muy natural.

El ensanche de la playa de Levante es un ámbito donde las edificaciones en altura explican el cómo del tejido urbano, pero para poder explicar el qué, la potencia de su vitalidad y de sus condiciones ambientales, su urbanidad, es necesario bajar la mirada al complejo mundo que se desarrolla en las bases de los famosos rascacielos.


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Ensanche de la playa de Levante  |  Benidorm: la mirada en las torres, la vida en el suelo #3  |  Ergosfera (2017)


* La cartografía de donde provienen las imágenes publicadas fue realizada por Ergosfera en 2017 utilizando como base las imágenes oblicuas de Google Maps a través de Goolzoom (2015, aprox.).


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Cartografías del ensanche de la playa de Levante realizadas para la presentación
«Turismo parece, ciudad es. Benidorm» (A Coruña, 2017)  |  Ergosfera


** Todos los materiales enlazados forman parte del proyecto Lo urbano y lo urbanístico, por Benidorm, un trabajo de investigación sobre la ciudad contemporánea a través del caso de Benidorm desarrollado intermitentemente por Ergosfera desde 2012.


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