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ERGOSFERA

archive for February, 2013

Y MAÑANA MÁS… (aunque la urbanista Aurelia Rey no haya estudiado en la ETSAC ni esté colegiada en el COAG)

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Los intentos de desahucio de Aurelia Rey que se están produciendo estos días en el número 9 de la calle Padre Feijóo de A Coruña son un acontecimiento perfectamente consecuente con un sistema urbanístico-inmobiliario injusto, pero asumido como inevitable por buena parte de la opinión pública.

Esta vez no se trata de la estafa hipotecaria común (promovida por las políticas estatales de fomento de la propiedad y el endeudamiento ciudadano como única forma de acceso a la vivienda) que hoy dominan el debate público por la incontrolable difusión de imágenes bochornosas de desahucios y suicidios relacionados con la cuestión. En este caso, hablamos de un proceso de gentrificación y mobbing inmobiliario, es decir, de la utilización de la ingeniería legal más sofisticada para llevar a cabo una operación urbanística de primer orden: la sustitución de una población precaria y normalmente envejecida por otra más afortunada en la ruleta de distribución de rentas, formada por colectivos más jóvenes, probablemente más guapos y “creativos”, y seguramente más consumidores, es decir, buenos ciudadanos.

En términos urbanísticos (y aunque comienza a fraguarse mucho antes), el contexto de este desahucio tiene un punto de inflexión en la creación de una nueva centralidad comercial a nivel metropolitano en el barrio donde vive Aurelia desde hace 34 años. Un ámbito que, a través de la reconstrucción del mercado municipal de la Plaza de Lugo, se inserta en un rápido proceso de reconversión en un “centro comercial abierto” capaz de atraer a las principales marcas transnacionales, en este caso, a todos los contenedores-Inditex y alguna otra empresa global como Fnac. Un proceso que, junto con la construcción de media docena de nuevos centros comerciales en el área metropolitana, ha terminado por desplazar la centralidad comercial desde la Pescadería (Calle Real, San Andrés, etc.) hacia este primer ensanche de la ciudad.

A partir de este momento (2006), la presión sobre la zona se dispara de forma “natural”, produciendo una revalorización inmobiliaria del ámbito culminada hace unos meses con el anuncio de la compra de la mayoría de los bajos comerciales de la calle Compostela por Inditex, con el objetivo de continuar el proceso de transformación del barrio en infraestructura comercial de gran escala, ahora ya como aventura capitalista comandada por un conglomerado empresarial cuyo máximo accionista es el supuesto tercer ciudadano más rico del mundo (y vecino de la ciudad).

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Este plano es un documento en proceso y por lo tanto incompleto. Si sólo están representados los locales comerciales de Inditex es por su capacidad sintética y por una cuestión de prioridad (por su condición de “negocios locomotora” capaces por sí solos de determinar la viabilidad de un centro comercial o transformar la vida urbana de un barrio).

En este contexto, los intentos de desahucio de Aurelia no son más que una consecuencia de un sistema en el que las plusvalías generadas por la actividad urbanística pública (en este caso, la reconstrucción de un mercado municipal y la creación de una plaza peatonal rodeada de bajos comerciales -gracias al soterramiento del tráfico rodado-) son capturadas en exclusividad por los propietarios del suelo, y no por el común de la ciudadanía, que somos quienes en realidad las producimos a través de las inversiones realizadas por las instituciones públicas.

A partir de ahí, diferentes estrategias legales nacidas, sobre todo, a raíz de normativas como la “Ley de medidas de fomento y agilización procesal del alquiler y de la eficiencia energética de los edificios” o la “Ley de medidas de agilización procesal” (eufemismo del conocido “desahucio express”) aprobadas por el PSOE en 2009 y 2011, se convierten en instrumentos facilitadores del acoso a la población indeseable desde el punto de vista de la maximización de los beneficios para los arrendadores.

Una cuestión apoyada además en discursos confusos como el de las llamadas “rentas antiguas”, que, por ejemplo en este caso (126 €), supone más del tercio recomendado de los 356 € que cobra la inquilina como pensión, por lo que no sólo no se trata una renta antigua, sino que es demasiado alta para una persona que no se acaba de mudar a una vivienda “por encima de sus posibilidades”, sino que lleva residiendo en ella desde hace más de tres décadas.

La supuesta injusticia con los arrendadores que esgrime la doctrina capitalista ante estas situaciones se basa en el supuesto de que los precios de los alquileres los debe fijar únicamente el fluctuante valor del suelo, y no las capacidades económicas de los inquilinos ya establecidos en un lugar. Una cuestión que, al ser primordial para la “sostenibilidad” de un mercado tan especulativo como el inmobiliario, ha sido introducida en el aparataje legal correspondiente hasta el punto de dejar en manos de las administraciones públicas la responsabilidad exclusiva de proveer de alojamientos a precios sociales para la población precaria. Y esto es algo que tiene importantes consecuencias para la ciudad, dado que el sistema de consecución de suelo público con el que funcionamos en la actualidad (basado principalmente en el “crecer para conseguir” y, por lo tanto, ligado a las grandes operaciones en suelos urbanizables en los bordes urbanos) nos lleva a que estas poblaciones puedan ser expulsadas a la periferia cada vez que el mercado decida transformar un determinado barrio como proyecto empresarial urbano.

La conclusión que desde el urbanismo se puede sacar de este fenómeno parte de un principio muy claro: el patrimonio urbano no está formado únicamente por objetos o espacios, sino también por formas de vida que cultural y técnicamente aportan valor a la ciudad. Por lo tanto, el desahucio de Aurelia no es un tema desvinculado de la urbanística al que sólo podemos atender como ciudadanos indignados. El urbanismo tiene suficientes argumentos técnicos para demostrar la importancia del fomento y la conservación de las formas de vida como la que representa esta ciudadana:

1) Aurelia no es sólo un individuo, sino parte de una red de relaciones sociales tejidas en un barrio durante décadas: eliminar una pieza implica consecuentemente el debilitamiento de la estructura de la que forma parte.

2) Aurelia no es sólo una anciana más en un gueto gerontológico, sino parte una fauna humana diversificada compuesta por elementos asimilables tanto a lo local como a lo global: sus movimientos cotidianos (que no son los del garaje al centro de trabajo periférico como el de muchos de sus vecinos) aportan una necesaria diversidad (inclusiva) entre los nuevos yuppies que abarrotan las vinotecas cool, o entre los modernos con bolsas de tesoros recién adquiridos en Fnac o Zara.

3) Aurelia no es sólo una diferencia genérica y pasiva entre otras, sino una que forma parte de una máquina de resistencia inconsciente hacia el proyecto capitalista (no democrático) con el que se diseña el futuro de un determinado barrio de la ciudad. Esa cualidad de pieza natural, no vinculada a la reflexión sino a la acción vital disidente, la convierte en relevante casi como forma de urbanismo en sí misma, es decir, como cualquier otro instrumento urbanístico con el que influenciamos el devenir urbano derivado de las lógicas dominantes y problemáticas del Estado y el Mercado.

Estos motivos son más que suficientes para que los urbanistas tengamos algo que opinar al respecto, incluso sin entrar en cuestiones como la indignidad social que representa la expulsión de una anciana del barrio donde quiere y puede seguir viviendo, o como la lucha porque el derecho a la vivienda digna de la que hablan la Constitución Española (art.47) o la Declaración Universal de los Derechos Humanos (art.25) se haga efectivo más allá de las palabras.

Por cierto, para los representantes del COAG y la ETSAC que tanto claman últimamente por la dignificación de la profesión y su acercamiento a la sociedad: mañana es otro día. Y las formas de vida patrimoniales de muchos barrios de la ciudad seguirán necesitando nuestro apoyo (en forma de argumentos técnicos hechos públicos) una jornada más…

MAÑANA MIÉRCOLES 20
DESDE LA 08:00 H
EN LA CALLE PADRE FEIJÓO Nº9
(A CORUÑA)…

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