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ERGOSFERA

archive for January, 2008

Espacios verdes públicos

STATION FROM LONDON

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Desde nunca me han gustado los cementerios pero desde que vivo en Londres mi percepción hacia ellos ha cambiado. Este fin de semana me he dado una vuelta por el cementerio de mi barrio, aquí es algo bastante común.

Resulta que en el siglo XIX la población de Londres se duplico en menos de 50 años [y con ello, más tarde que temprano, el número de muertos] y empezaron a crearse nuevos cementerios en los suburbios. Hoy en día ya forman parte del centro de la ciudad y son grandes zonas verdes por las que poder pasear.

La sensación es una mezcla entre prohibido pisar y nos vamos a la playa. En algunas zonas no hay límites, vallas, sólo una manta de árboles que rodean el cementerio y amortiguan el ruido de la carretera. Las lápidas no siguen un orden, van surgiendo [esta debe ser la parte más antigua] mientras que en otras zonas aparecen caminos con bordillos y lápidas a ambos lados [ha llegado el masterplan al cementerio].

Una atmósfera [para mi que no estoy acostumbrada] de misterio, imágenes que son de postal y parecen estar congeladas, el ruido de la carretera desaparece, tranquilidad y sosiego. Es un buen sitio para desvanecerse.

Los cementerios se han convertido en espacios verdes de la red de espacios públicos, aquí no son sólo equipamientos.

Tanto es así que cuando estaba buscando piso, uno de los dueños me da las señas:

_bajas en la estación de Baron’s Court y cruzas el cementerio…

_what!?

Nunca antes había pensado en tener que pasar por el cementerio para llegar a casa

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URBANISMO, CONTRA LOS SIN TECHO / REPORTAJE EN ADN.TV

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Reportaje sobre las formas de construcción de espacio público dominantes en la ciudad actual. El video trata principalmente sobre la desaparición e inadecuación de los bancos públicos en las ciudades, como síntoma, tanto de la huida de la vida pública hacia el ámbito privado, como de la expulsión de las personas sin hogar de los espacios de tránsito utilizados por los ciudadanos “de primera”.

El documento nos recuerda la conferencia de Carmen Lamela en el taller INJERTABLES, en la que hablaba sobre la importancia del diseño de los pequeños lugares urbanos como escenarios de la vida cotidiana. Para ello se apoyaba en un libro y un video del sociólogo William H. Whyte titulado “The Social Life of Small Urban Spaces” en el que se retrataban diferentes situaciones urbanas en Manhattan donde pequeñas acciones, gestos o lugares ejercían una fuerte influencia en el uso y percepción de la ciudad por parte de sus habitantes.

Este debate, en el que la “ideología” dominante ha arrasado en gran medida toda clase de alternativas -relegadas a casos puntuales-, sólo es soportado por aproximaciones basadas en la nostalgia por lo perdido. Así, el diseño urbano ha sido sepultado en categorías “comprensibles” como la estética o la económica, que impiden contextualizar su relevancia en debates de mayor profundidad e importancia para la vida pública de la ciudad.

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Ergosfera retransmitiendo desde Berlín

STATION FROM BERLIN

Berlin Warschauer Str

Si la corresponsal londinense es “poco seria” tendremos que inventar algún otro calificativo para mis post. Me presento, soy Susana, otra individua de la facción femenina de Ergosfera trabajando en el extranjero. Berlín está en Alemania (como la película), pero no representa la cultura alemana o a los alemanes en general. Como muchas capitales, es distinta y especial, de modo que aquí hablaré de lo que se me ocurra siempre en referencia a Berlín.

Y ahora unos apuntes de las cositas que me llamaron la atención nada más llegar aquí … Las calles tienen unas proporciones muy muy cómodas. Se hace agradable pasear para distancias cortas, porque en general es mejor ir en bicicleta (45min andando representan una distancia ridícula). El transporte público es el mejor y más puntual que he conocido. Si en el horario de la parada pone que el bus sale a las 12:37, pues eso, puntualidad alemana.. (como no hay control de billetes para subir a los transportes se agiliza el proceso). En el metro se pueden llevar animales y bicicletas. Tambien se puede beber, y de hecho la gente de todas las edades suele llevar botellas (tambien de alcohol claro) y beber en todas partes; no está mal visto como en España. Y los alemanes son unos auténticos expertos en el uso del espacio público cuando el tiempo lo permite, pero eso se merece otro post.

Si alguien tiene alguna duda o sugerencia tambien estaré encantada de responder o investigarlo. Tschüss!!

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¿quién es el urbanismo en quilmas? [i]

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> El urbanismo como problema no evaluable o ¿porqué no sabemos quién es el urbanismo?

En los últimos años, “el urbanismo” ha ido escalando posiciones hasta colocarse en los primeros puestos entre las preocupaciones ciudadanas que cuantifican las diferentes encuestas y sondeos publicados por los medios de comunicación. La aparición de esta nueva inquietud ciudadana, se sitúa en un contexto de aparente interés por parte de las administraciones públicas en la reflexión sobre la práctica del urbanismo en el siglo XXI.

Sin embargo, este interés no se corresponde con una visión global de Galicia como realidad territorial en la que diferentes nodos urbanos se relacionan entre ellos y con el resto de nodos globales; mientras el gobierno autonómico y las diferentes administraciones provinciales y locales promueven eventos puntuales como el Congreso Internacional de Territorio y Urbanismo o los Encontros Internacionais de Arquitectura, anuncian estudios sobre el futuro modelo territorial o sobre la creación de figuras administrativas para “nuevas” entidades urbanas, patrocinan exposiciones como Bordes de mar en Galicia, y producen campañas de concienciación sobre la importancia de la ordenación del territorio, la realidad urbanística de Galicia sigue sin encontrar su lugar en ningún proyecto sociopolítico serio y de carácter público.

El asepticismo y la falta de crítica, sobre todo de autocrítica, de la que adolecen los comunicados oficiales y las campañas publicitarias institucionales, se encuentran con una opinión pública enormemente influenciada por la continua aparición de noticias en todos los medios de comunicación relacionadas con el tema; ya sea de forma explícita, casi siempre en relación a la corrupción, a las inauguraciones preelectorales o las polémicas generadas por las grandes infraestructuras; en forma de pseudo-invención “periodística” intencionada, tipo “el feísmo” de La Voz de Galicia [1] o las disputas entre territorios y ciudades por la asignación de competencias; en forma de artículos de los “opinadores” oficiales, que casi nunca retratan toda la complejidad del tema al carecer de una formación global; o ya sea, las menos veces, en forma de discretas denuncias ciudadanas de problemáticas muchas veces aparentemente locales.

Todas estas noticias han ido poco a poco haciendo mella en la opinión pública hasta convertir al urbanismo en un asunto de debate común completamente desvirtuado, debido a un sistema de mediación básicamente normalizado por los diferentes actores privados cuyo objetivo es la preservación de sus intereses. Así, a través de una abstracción conceptual que lo desvincula de todas sus realidades asociadas, más allá de su finalidad como técnica económica, “el urbanismo” se convierte en una simplificación banal como problemática urbana únicamente vinculada a los diferentes posicionamientos puntuales de cada uno de los partidos políticos.

En medio de este proceso de desinformación -por sobreinformación e instantaneización- que marca todos los “debates” que presenciamos continuamente, tanto en los medios de comunicación como en las conversaciones cotidianas, se ha producido un estado de opinión pública como el descrito por la socióloga Noortje Marres en su tesis “No Issue, No Public” [2], en donde habla de cómo una parte de los estudios sociológicos actuales señalan que hoy en día no existe un posicionamiento ideológico previo al debate político, sino tan sólo asuntos sobre los que se opina y tras los cuales se toman posiciones.

Esta situación se convierte en un caldo de cultivo inmejorable para que en cada uno de los “debates de actualidad” referentes a cuestiones territoriales o urbanísticas resulte muy complicado opinar según criterios razonados y de carácter global, sino que tan sólo nos basemos en nuestros propios intereses, cuando éstos pueden transcribirse fácilmente en repercusiones económicas, o en las hipótesis mejor distribuidas en los medios de comunicación de masas por los interesados en cada una de las cuestiones en particular.

El urbanismo no escapa de esta tendencia infantilizante y se transforma en una palabra comodín, por supuesto sin “cara” visible, a la que la ciudadanía puede recurrir básicamente para culpabilizarla de la corrupción, de la falta de servicios e infraestructuras o de las molestias ocasionadas por las obras, y en menor medida para relacionarla con el precio de la vivienda, el “feísmo” o las controversias generadas por la redacción de los planes generales de ordenación municipal. En el caso de los colectivos y asociaciones, “el urbanismo” siempre se relaciona con una determinada reclamación específica, ya sean los promotores, para los que “el urbanismo” es la administración pública que interviene en el perfecto desarrollo del libre mercado, ya sean los grupos ecologistas, para los que se trata de la administración que permite la destrucción del medio “natural”. En cualquier caso, “el urbanismo” es siempre un problema de una determinada administración pública y, principalmente, del partido político a cargo del gobierno.

Ni rastro de preocupaciones sobre la construcción contemporánea del espacio público, la gestión arquitectónica de la ciudad existente y su complejidad programática, la aplicación de criterios razonables de densidad y posición de los nuevos crecimientos urbanos, la participación ciudadana en la redacción de los planes urbanísticos, la influencia en los mismos de determinados grupos de presión, la segregación y defensa de zonas destinadas a colectivos ciudadanos exclusivos, la reproducción en formato “seguro” de la ciudad en las simulaciones comerciales, la construcción de las zonas productivas como “cara b” de la ciudad, los cambios producidos por las nuevas formas de relación social, o un sin fin de temas que se escapan continuamente de la reflexión sobre la ciudad y el urbanismo.

En este sentido, las encuestas ciudadanas de las que hablábamos al principio parecen funcionar como uno más de los elementos destinados a producir un estado general de falsa participación en las problemáticas urbanas, que incluso se intenta vender como una necesidad de las ciudades para subsistir sin cambiar radicalmente el formato de sus instituciones públicas. Los barómetros urbanos que realizan empresas privadas, muchas veces asociadas a medios de comunicación, o el propio CIS se convierten en plataformas de la “abstracción intermedia”, es decir, en refugios para conceptos abstractos desvinculados, tanto de sus efectos más palpables en la realidad urbana, como de las causas globales que los producen.

Éstos conceptos, cuya única condición exigible es que sean fácilmente comprensibles, en apariencia, para la mayoría de la población, y que consecuentemente tienen que simplificarse y aislarse como problemas autónomos, construyen una realidad ciudadana muy simple y predispuesta a recibir soluciones de similar simpleza y banalidad; por ejemplo, el problema de “el tráfico”, que se soluciona construyendo más parkings públicos y aumentando la capacidad de las vías de comunicación; el de “la delincuencia”, con la que se acaba aumentando la videovigilacia y la presencia policial; o el de “el urbanismo”, contra el que sólo cabe la transparencia anticorrupción y la rapidez en la construcción de las infraestructuras urbanas.

Oficialmente, la falta de “fondo” que caracteriza a estos barómetros urbanos está determinada únicamente por razones de índole económica. El tiempo dedicado a cada entrevista, ya sea telefónica o presencial, está perfectamente parametrizado, evidentemente, para conseguir que sea el mínimo posible y disminuir los costes del estudio. De este modo, las preguntas, como no puede ser de otra forma, están preparadas para ser fácilmente comprensibles para el público, al que incluso se le incita a contestar rápidamente en algunas cuestiones para no “pensar” -y con ello no indefinir- las respuestas.

Así pues, a parte de la necesidad de síntesis de los resultados de cada estudio en un formato hiper-reducido, para que tengan cierta presencia mediática, la duración de las entrevistas que se realizan y el formato infantilizado de las mismas parecen ser los factores más determinantes para entender las aburridas y genéricas respuestas que se plantean como nuestros principales problemas urbanos; para entender porqué nunca se llega a plantear si uno de éstos problemas no será el formato de dichas investigaciones estadísticas o la infame labor de los medios de comunicación que las difunden y pagan; y para entender porqué las administraciones públicas, las instituciones, los medios de comunicación y los ciudadanos no detectamos las numerosas relaciones entre, por ejemplo, la ampliación de la piscifactoría de Quilmas y el urbanismo en Galicia.

El efecto de falsa participación y visibilización de nuestros problemas en el espacio público que producen estos estudios dificulta que los ciudadanos reclamemos otros espacios más directos de participación en la construcción de la ciudad. Los sociólogos y periodistas que realizan esta clase de documentos deberían ser conscientes de que son un eslabón crucial de la relación entre los ciudadanos y el futuro de su ciudad; que su trabajo, en estas condiciones de democracia representativa tan relativas, es el mecanismo más relevante de contacto con los partidos [corporaciones] políticas que intervienen en la ciudad más allá del acto simbólico de las elecciones; y que por lo tanto, deberían construir instrumentos de participación más adaptados a este papel y preguntarse: ¿es operativo el formato de encuestas que utilizan para describir el presente urbano? ¿fomenta o no la participación ciudadana en las cuestiones públicas? ¿cómo son utilizados estos estudios por los partidos políticos? ¿porqué no pedir preguntas razonablemente elaboradas dirigidas a los responsables políticos? ¿no merecería la pena aumentar el tiempo de los estudios para hacer una radiografía urbana más completa? ¿cómo hacer que la centralidad de las responsabilidades no recaiga siempre en la clase política? ¿es justo realizar las entrevistas para estos estudios únicamente en los nodos urbanos más poblados y no en el territorio que “sufre” muchas veces las consecuencias de las decisiones que allí se toman? ¿porqué no buscar ideas para la ciudad y fomentar la participación ciudadana en los campos de interés de cada individuo o colectivo?

Como urbanistas, aun no estamos en condiciones de similares reflexiones; ni nos interesa poner nuestro grano de arena real para que se exprese la ciudad, ni nos conviene definir “el urbanismo” de forma que se lo pueda evaluar públicamente; sólo una pregunta: ¿cómo es posible que a estas alturas de la película los urbanistas hallamos producido un entorno urbano plagado de espacios reglados para la colocación de “publicidad y promociones” que diría Gasset, y no para la expresión pública de las inquietudes y deseos ciudadanos, definitivamente relegados a su substitución por “abstracciones intermedias”, a la invisibilización, al espacio virtual, a la ilegalidad del graffiti “cutre”, a la pancarta de boda en la vía principal o a la pintada romántica [o guarra] de la puerta del servicio del bar?

El principal problema que nos encontramos entonces a la hora de intentar definir quién es el urbanismo es su descomposición contemporánea como problema urbano genérico y no evaluable. El problema de “el urbanismo” en Quilmas es que ya nada tiene que ver ni con el urbanismo ni con los diferentes planteamientos políticos. Evidentemente este no es un problema específico del urbanismo. El resto de disciplinas también han visto modificada su forma de relación con la ciudadanía a través de la mediación del mercado. Sin embargo, es preciso tomar conciencia de que los urbanistas si tenemos una mayor capacidad relativa de acción sobre la ciudad en comparación con otros colectivos profesionales o intelectuales.

Dos acciones precisas podrían ayudar a restituir [si es que alguna vez existió] una definición del urbanismo que asegure su operatividad en el presente. Por una parte, identificar y describir públicamente qué instituciones, colectivos e individuos son “el urbanismo” en la actualidad, y por otra, generar un espacio público contemporáneo que posibilite primero, una información urbana más sofisticada sobre cada una de sus intervenciones, y segundo, una capacidad de expresión ciudadana que permita, entre otras cosas, la evaluación de las mismas.

[1] Sobre este asunto, recomendamos la conferencia de Manuel García Docampo pronunciada durante el II Foro Internacional do Feísmo celebrado en Ourense los días 4,5 y 6 de Mayo de 2007 y disponible en la web: http://www.uvigo.tv/gl/serial/38.html

[2] MARRES, Noortje Suzanne; “No Issue, No Public. Democratic deficits after the Displacement of Politics”, WTMC [the Netherlands Graduate Research School of Science, Technology and Modern Culture] and the Faculty of Humanities of the University of Amsterdam, 2005, Amsterdam; p.68. [tesis doctoral accesible a texto completo en http://dare.uva.nl/document/17061]

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Ergosfera retransmitiendo desde London

STATION FROM LONDON

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He prometido escribir, pero de una forma muy poco seria

Pues me he venido a currar aquí dejando al grupo, colectivo, asociación sin la poca facción femenina que quedaba, pero en un año vuelvo! [Y dentro de 3 semanas tb]

Vivo al oeste de Londres, exactamente en SW6 5EA, en el barrio de Fulham, casi tan posh como Chelsea pero más joven.
Hablando un poco de la city, lo primero confirmar los rumores de que tiene una escala muy agradable, es una ciudad muy acogedora. En las calles principales [con mucho tráfico] es donde se sitúan todos los bajos comerciales y suelen tener +2 o +3. Destacar que las cervecerías siempre están en las esquinas. Las zonas interiores, a esta red principal, son de carácter residencial y la altura se reduce en una planta.
Una cosa muy curiosa que pasa en mi barrio y que supongo se repite en todos los demás es como desvían todo el tráfico hacia las vías principales dejando la red de las zonas residenciales sólo para el acceso a la vivienda. La cuestión es que, aunque la red es continua, colocan unas barreras en puntos estratégicos que hacen que no puedas crear rutas alternativas a la principal,
[ yo con mi bici puedo ;) ], pero que te permiten desde la red principal acceder a tu house. Llama la atención porque se ve que claramente lo han hecho a posteriori.
Hasta aquí hoy.
Si tenéis curiosidad por algo en especial, decírmelo y allí me voy a investigarlo!

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Архитектурный концепт / ANUNCIO DE MEINESTADT.DE

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Anuncio televisivo alemán del portal de información local meinestadt.de en el que aparece reflejada una de las nuevas posibilidades de representación arquitectónica que permite la tecnología.

Más allá de las interpretaciones orwelianas, nos parece interesante la representación palpable de la privatización arquitectónica de la vida pública, y sobre todo, de la gran importancia ambiental del “movimiento visible” para la ciudad.

Deudor de Playtime, 13 RUE DEL PERCEBE o los Splittings de Gordon Matta-Clark, el documento invita a reflexionar sobre ese plano límite entre lo público y lo privado que configura nuestras ciudades. Y además, de paso, nos hace pensar un poco en porqué los arquitectos “importamos” más de lo que “exportamos” en lo que se refiere a los sistemas de representación urbanos, cuando somos nosotros los que acabaremos por instrumentalizarlos y cuando sabemos que un determinado sistema de representación condiciona sensiblemente las metodologías proyectuales de todos los implicados en hacer ciudad.

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