[+] proyecto
Parte de un “encargo” no lucrativo y, por tanto, no se basa en la resolución de una problemática lineal en la que sólo existen unos medios y unos fines; simplemente considera inaceptable que la arquitectura y el urbanismo hayan sido desvinculados tanto de la redacción del Plan Sectorial de Acuicultura Marina propuesto por la Xunta de Galicia como de las decisiones empresariales en materia acuícola, y aboga, más que por la alegación contestataria, por la propuesta gratuita de ideas desde nuestra condición de ciudadanos.
Pertenecemos a una generación en la que la mayoría de la sociedad [evidentemente, nos referimos al Occidente urbano] habita tales condiciones de lujo ficticio que puede pasar una parte importante de su juventud sin necesidad de un trabajo-salario estable, ya sea a través de la familia, del estado o del sistema.
Reconocemos que todo nuestro entorno está sutilmente preparado para encaminarnos dulcemente hacia la aceptación gradual de un sistema básicamente injusto y suicida en términos de especie, y de una profesión en constante desplazamiento hacia la irrelevancia en todo campo humano ajeno a la economía, por eso entendemos ese periodo relativamente importante de nuestras vidas, en el que disponemos del tiempo [más bien de la posibilidad de elegir a qué lo dedicamos] y, ahora más que nunca, de las herramientas necesarias para obtener información y conocimiento, como el más propicio para hacer “cosas” intencionadas.
Nos interesa esa idea de que el propio sistema se autodestruirá al haber producido una generación tan apática y desocupada, capaz de vivir tanto tiempo al margen de la necesidad, que de repente comprende que puede invertir su tiempo en actuar contra el sistema con el “estúpido” propósito de “cambiar el mundo”; desvinculada tanto de la aceptación sumisa como de la ignorancia contestataria de la realidad; posicionada simplemente para reflexionar sobre presentes y futuros posibles.
En este sentido entendemos el concepto de asociación sin ánimo de lucro: como una oportunidad única, no sólo como plataforma de difusión cultural o de denuncia de las injusticias, sino también como auténtico trabajo no remunerado; libre por tanto de las implicaciones y responsabilidades que conlleva el dinero [formal e ideológicamente hablando], y con capacidad de actuación al margen de los encargos surgidos de la necesidad, usualmente marcada por unos determinados objetivos económicos. Capaz de transformar las relaciones lineales entre objetivos y medios; dispuesta a pensar los medios en términos de finalidades o a marcarse objetivos no como fin sino como medio. Preparada para asumir que lo que nos divierte es fabricar y entregar el regalo. Y que las gracias son por ahora prescindibles.
No trata sobre la ampliación de una piscifactoría en Quilmas, sino sobre la acuicultura marina como actividad constructora del territorio, sobre qué clase de modelo litoral queremos para Galicia, y sobre cómo construimos un protocolo de actuación para la instalación de piscifactorías dentro de un modelo de mayor alcance territorial.
Las relaciones y conflictos entre lo local y lo global llevan tiempo formando parte del discurso arquitectónico. Sin embargo, este intento de comprensión de la realidad, como inserta en contextos de diferentes escalas que se solapan entre sí, tiene por ahora un carácter meramente anecdótico en la mayor parte de los casos.
Nuestra generación ya se ha formado conociendo y pensando el mundo en términos de globalidad. Entendemos que esta realidad incontestable no debe tomarse únicamente como una curiosidad a la que atendemos sólo cuando nos interesa, sino que su campo de influencia sobre el proyecto o reflexión arquitectónica es similar al que otorgamos sin hacernos más preguntas a la realidad local, únicamente por que es la que nuestra educación “tectónica” asume como propia.
Hablar de contexto sin tener en cuenta lo global ya no refleja fielmente la realidad de un lugar. El camino para acoplar estas nuevas relaciones a nuestros proyectos y representaciones de la realidad es ineludible. Lo local y lo global se retroalimentan de tal forma que uno no tiene sentido sin el otro. Si nuestras acciones no se dan cuenta de ello estaremos dejando pasar la oportunidad de comprender cómo apoyarnos, cómo defendernos, cómo desvincularnos, cómo conectarnos…
Devolverá al espacio público documentos que mediante técnicas de representación alternativas de la acuicultura marina, acerquen a cualquier ciudadano una realidad heterogénea en la que cada actor represente su propio papel y se priorice a sí mismo; no propone únicamente alternativas directas para solucionar una determinada problemática; actúa indirectamente en el fomento de múltiples proyectos de futuros alternativos por parte de cualquiera de los actores implicados.
Para ampliar el campo de acción de la arquitectura dentro de la virtualización socioeconómica actual, entendemos necesario aprender a pensarla como objeto logístico, como creadora de infraestructuras de datos, gráficos, especulaciones, teorías… no existentes todavía, o no refinadas para el “consumo” público masivo, y que serán utilizadas y mejoradas por otros agentes sociales.
Las cuestiones relativas a nuestro rol como profesionales entran aquí en un punto crítico. El papel del arquitecto debe redefinirse en paralelo a la realidad que lo acoge. Entendemos que nuestras capacidades no están vinculadas únicamente al acto de proyecto y edificación, sino que además podemos descifrar la realidad de una forma más compleja y sintética.
Básicamente buscamos vías de escape. Situaciones antagonistas con cierto grado de paradoja. Que no se enmarquen en el sistema, pero que puedan actuar en su interior. Que investiguen sobre la idea de que actuar dentro del sistema no implica asumir sus reglas como marco. Que los límites no pueden seguir rigiendo los fines y los medios, y como tras décadas de recuperación e investigación arquitectónica a través de los medios, los resultados son ridículos, es el momento de probar a cuestionar directamente los fines de la arquitectura.
La situación mediática occidental ha producido una sociedad incapaz de asumir como cercanas las propuestas antagonistas o “utópicas”, hasta el momento en el que pueden ser consumidas en las dosis y en el formato que determine el mercado o el estado. Sabemos que tras la primera etapa de ignorancia, pseudo-conocimiento y exclusión en la “radicalidad”, las propuestas antagonistas suelen acabar convirtiéndose en productos de mercado genéricos.
La cuestión es pensar cómo producir un cambio en ese mecanismo de asimilación pública de las propuestas a través de proyectos de “arquitectura”. Y dejar constancia de que éstos también pueden ser lugares virtuales, foros de discusión, revistas periódicas, realidades sin “encargo”, empaquetadores de información o nuestras propias carreras.
[+] volver